La ingesta de fármacos de TDAH crece en Primaria en los más pobres y en Secundaria en los ricos

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Publicado 06/04/2018 15:35:39CET

BARCELONA, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los niños de familias con rentas más bajas que cursan educación Primaria en Catalunya consumen más fármacos por Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que los de rentas más altas, pero la tendencia se invierte en Secundaria y en la enseñanza postobligatoria, según un informe e la Agencia de calidad y Evaluación Sanitarias de Catalunya (AQUAS, en sus siglas en catalán).

La responsable del Observatorio del Sistema de Salud de Catalunya de la AQUAS, Anna García-Altés, ha explicado en declaraciones a los medios que, aunque es un estudio sobre datos y es complicado saber exactamente por qué ocurre, puede deberse a "una preocupación mayor de los padres por el rendimiento de los hijos" en los territorios de rentas más altas y en estas franjas de tiempo.

El estudio, que se basa en datos de 2015 de todos los niños y jóvenes de Catalunya, recogidos por la Conselleria de Salud de la Generalitat en base al uso del sistema de salud, ha detectado también un "componente ligado a la madurez del niño", ya que ven más ingesta de estos fármacos en los niños nacidos a finales de año, ha explicado, tras presentarlo en el acto institucional por el Día Mundial de la Salud.

Ha observado que, sobre todo en edades tempranas, los niños nacidos a finales de año son más pequeños y menos maduros, y puede ser que sean más movidos y les cueste más prestar atención, y que "se les acabe diagnosticando TDAH, cuando lo que ocurre es que son más pequeños", ha observado.

García-Altés ha señalado que el ámbito de la salud mental es en el que se reflejan más diferencias según el nivel de renta de los padres, y la tasa de hospitalización psiquiátrica se multiplica por siete en los niños de rentas bajas respecto a los de altas, y se duplica en el caso de las niñas.

En general, los niños de familias más desfavorecidas hacen más uso del sistema sanitario en todo los ámbitos, y acuden 1,6 veces más a la atención primaria, triplican el consumo de psicofármacos y triplican o duplican las hospitalizaciones, según si son niñas o niños, respectivamente.

El estudio ha concluido que las rentas superiores hacen menor uso del sistema sanitario público en todas las edades, y la investigadora ha augurado que si se incluyera la sanidad privada el gradiente se suavizaría, aunque seguiría existiendo: "La gente más enferma acostumbra a ser más pobre, y es la gente que más va al sistema sanitario, también en los niños".

En lo referente a edades, ha observado que la población de más de 65 años ha pasado a estar más protegida por el sistema, y los menores de 16 años son los que han pasado a tener más desprotección: "La distancia es importante", ha alertado.