El juez del presunto fraude del agua en Girona indaga sobre la compra del fondo Santos Torroella

Publicado 13/06/2018 11:15:41CET

   GIRONA, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

   La investigación que lleva el Juzgado de Instrucción 2 de Girona junto con la Fiscalía contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada por un presunto fraude en la empresa Aigües de Girona, Salt y Sarrià de Ter persigue determinar el origen del dinero con el que se adquirió el fondo de arte de Santos Torroella.

   Según ha informado este miércoles la Fiscalía en un comunicado, se investiga el posible uso de fondos públicos que pueden estar relacionados con el canon acordado en la prórroga de 2013 de la concesión de Agissa --relativa al circuito del agua-- o con partidas presupuestarias del ejercicio 2014 de, al menos, el Ayuntamiento de Girona.

   El fondo de arte del fallecido crítico de arte Rafael Santos Torroella incluye diez originales de Miró, nueve de Dalí, ocho de Tàpies, cinco de Picasso y obras de Nonell, Tharrats, Joan Ponç y Barrades, además de toda la biblioteca y el archivo personal de Santos Torroella, y fue adquirido en 2014, cuando Carles Puigdemont era alcalde de Girona.

TRES REQUERIMIENTOS

   Este miércoles, el Juzgado ha acordado la práctica de tres requerimientos de documentación a los Ayuntamientos de Girona, Salt y Sarrià de Ter que están siendo ejecutados por la Comandancia de la Guardia Civil de Girona, con la participación de la Unidad de Apoyo de la Intervención General del Estado adscrita a la Fiscalía Anticorrupción, dentro de esta investigación.

   Tras la operación policial del 19 de septiembre de 2017 en la ciudad de Girona, se intervino documentación de la que se infiere la posible comisión de delitos de malversación, apropiación indebida, prevaricación y falsedad en documento mercantil por parte de los responsables públicos de estos tres ayuntamientos, ha puntualizado la Fiscalía.

   En febrero de 2014, el Ayuntamiento de Girona aprobó la adquisición de la colección artística por 3,9 millones de euros, con los votos a favor del equipo de gobierno de CiU y del edil no adscrito Carles Palomares.

   De hecho, el que entonces era alcalde de Girona, Carles Puigdemont, tuvo que utilizar su voto de calidad para que se aprobara la compra, porque había grupos que estuvieron en contra al considerarla innecesaria.