Un libro de Carlos Quílez muestra "la cara B de la delincuencia" con 11 historias reales

El periodista y escritor Carlos Quílez
EUROPA PRESS
Publicado 10/05/2016 14:05:58CET

"La policía pierde tiempo en investigar a policías que filtran. Antes, en pillar a los malos"

   BARCELONA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

   El periodista y escritor Carlos Quílez ha publicado el libro 'Sigue la mala vida' (Alrevés) con once historias reales y dos cuentos que muestran "la cara B de la delincuencia" que, según él, no es la imagen arquetípica que suele crearse la sociedad en la que se mitifica al policía y se rechaza al delincuente.

   "Aquí no hay buenos ni malos, aquí hay gente que habla a calzón quitado, que explica una vida marcada por sus circunstancias", ha explicado el autor a Europa Press, y ha añadido que no pueden justificarse las actuaciones de los delincuentes, pero sí comprenderse.

   'Sigue la mala vida' consta de relatos vividos por el autor que buscan emocionar al lector: "Como a mí me ha impactado tanto la criminalidad, como me apasiona tanto la condición humana que se ve en la crónica negra, tengo una obsesión por trasladar lo que tanto me ha cautivado tal y como yo lo he visto".

   El periodista rememora, en su libro, a los delincuentes "en blanco y negro: una raza especial porque se movían con un código primario y anacrónico, fruto de su extraordinaria incultura, que venían de barrios marginados", ha afirmado refiriéndose a su picardía, y ha asegurado que los actuales conocen las leyes y saben cómo actuar para no ser acusados de delito.

   Entre los relatos, explica sus encuentros con el magistrado Adolfo Fernández Oubiña; su relación de amistad con Jesús Contreras, conocido como el atracador del chándal, y la historia de José Palomino, "el nuevo perro callejero de Barcelona", condenado por asesinato y robo con intimidación con 19 años.

CRÍTICAS AL SECTOR

   Quílez, jefe de investigación del diario digital 'Crónica Global', ha subrayado la necesidad de mostrar "cierta impertinencia necesaria" para ejercer el periodismo de sucesos y de relacionarse tanto con policías como con delincuentes, y ha criticado que en ocasiones solo se hable con el jefe de prensa de los cuerpos policiales para publicar una información.

   "Aunque bajes a la cloaca, aunque te manches. Ya te lavarás, pero hay que bajar. No se puede hacer periodismo de sucesos calentito en invierno y fresquito en verano como si fueras el cajero de un banco, porque así no te enteras de lo que pasa", ha dicho.

   El autor ha lamentado que haya intereses creados en el periodismo actual y ha asegurado que "en la profesión empieza a abundar un tipo de personaje que es la figura del obediente preventivo: el que no necesita ser censurado porque ya se censura él".

LAS FUENTES POLICIALES

   El papel de la policía también es diferente actualmente, según Quílez, ya que ahora hay responsable de prensa en todos los cuerpos policiales debido a la necesidad de "blindar un material sensible" como es la información.

   "Hace 25 años yo entraba en los despachos de los jefes policiales y les esperaba ahí dentro e incluso alguno me pilló hurgando en su papelera. Ahora, para ver a un policía, necesitas 17 permisos", ha relatado.

   Por este motivo, ha señalado que las exclusivas tienen más mérito actualmente debido a las barreras que antes no existían: "Ahora, la policía pierde tiempo en investigar a los policías que filtran. Antes, perdían tiempo en pillar a los malos".

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