Martín Caparrós radiografía el hambre desde la mirada de ocho países en su nuevo ensayo

El autor bonaerense Martín Caparrós
EUROPA PRESS
Actualizado 28/01/2015 14:13:38 CET

"Llevamos sobre el cuerpo jirones del hambre de esas mujeres de Bangladesh"

BARCELONA, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

El autor bonaerense Martín Caparrós radiografía el hambre en su nueva obra, la mezcla de ensayo y crónica 'El Hambre' (Anagrama), a través de crónicas realizadas en viajes a ocho países, entre los que están India, Bangladesh, Níger, Kenia, Sudán, Madagascar, Argentina y Estados Unidos, de donde ha extraído "lugares comunes" de este mal planetario.

"Lo entiendo un poco como un panfleto, no soy neutral a la cuestión", ha explicado en rueda de prensa este miércoles, y ha dicho que hace cinco años empezó a pensar que tenía que escribir este libro después de 20 años escribiendo crónicas que siempre le demostraban cómo detrás de los grandes conflictos subyacía la imposibilidad de conseguir comida.

"El hambre es la metáfora más violenta de la desigualdad en la que vivimos y toleramos vivir", ha dicho Caparrós, para quien parecía entre delirante y estúpida la idea de escribir esta obra porque el hambre es un lugar común.

La mayor dificultad fue la forma de encarar el tema, de modo que pasó una época documentándose hasta dar con la mejor estructura: mezclar ensayo y crónica y hacerlo desde todas las variantes de este problema.

"Tenía la sensación de que el mero relato podía transformarse en pornografía de la miseria, y sólo en análisis podría redimirlo", ha dicho el autor, consciente también que las cifras de hambrunas por sí solas también podían ser un ladrillo indigerible.

"CACHETAZO CULTURAL"

A partir de ahí determino los países que debía visitar --algunos de la mano de Médicos Sin Fronteras (MSF)-- siendo el primero Níger, ya que allí donde tuvo "un cachetazo cultural" al plantearle a una aldeana qué comía.

"Ella respondió que mijo y yo repregunté si era todos los días lo mismo. Me dijo que no, que sólo comía mijo cuando tenía. Eso fue un cachetazo cultural", ha explicado el autor, que salta de este país a la India porque es el lugar con más desnutridos del planeta, pese a ser un país que se ha desarrollado, lo que deja una ecuación complicada de comprender.

Bangladesh es el tercer país seleccionado por la especulación alimenticia, ya que gracias al hambre el país se ha convertido en el segundo exportados mundial de textiles por el trabajo mal remunerado de miles de mujeres: "Llevamos sobre el cuerpo jirones del hambre de esas mujeres de Bangladesh, y lo llevamos con mucha tranquilidad".

La investigación sobre el tema llevó al autor a Estados Unidos para indagar en la especulación financiera con el precio de los alimentos, y en su camino se sorprendió de un fenómeno que no había previsto: que había millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, y le llevó a la conclusión de una paradoja, que "los obesos son los malnutridos de los países ricos allí donde los malnutridos son los más hambrientos de los países pobres".

Su país natal, Argentina, le sirvió para ilustrar el caso de un lugar que es un importante productor mundial de alimentos pero alberga en su seno a miles de personas en situación de hambre, ya que "produce mucho más alimento del que se necesita y, sin embargo, se pasa hambre".

En el último bloque, Sudán del Sur le permitía mostrar cómo un conflicto armado de larga duración siembra hambrunas entre la población; mientras que Madagascar representa para Caparrós el hambre del futuro, después de que una multinacional comprara allí tierras para cultivar materias primas y abastecer al mundo rico: "Es una forma de colonización muy directas. Es el hambre del futuro en la medida en que restringen la producción de alimentos donde se necesitan mucho".

"¿Cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas? Es una de mis grandes perplejidades, pero al mismo tiempo lo entiendo porque yo consigo también vivir sabiendo que pasan estas cuestiones", ha expresado.

Su respuesta a esta cuestión es la necesidad de una forma moral de la economía, "una forma económica que redistribuya la riqueza de manera que todos tengan suficiente y nadie tenga demasiado", y, a su juicio, toda la historia del siglo XX ha sido la búsqueda de esta fórmula.

Sin embargo, ha llamado la atención de que en Occidente comen todos "porque hubo revoluciones, frentes populares y guerras a partir del siglo XVII", y que el progreso técnico por sí mismo no permitirá atajar la situación porque es más bien un problema de resolución política.