Más de cinco años de cárcel para los responsables del hundimiento mortal de la escuela Genny de Igualada (Barcelona)

 

Más de cinco años de cárcel para los responsables del hundimiento mortal de la escuela Genny de Igualada (Barcelona)

Actualizado 22/06/2006 22:32:52 CET

BARCELONA, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

La titular del Juzgado Penal número 7 de Barcelona ha condenado a más de cinco años de prisión a la directora y a los responsables de las obras de la Escuela de Diseño y Moda Genny de Igualada (Barcelona), que se derrumbó el 17 de diciembre de 1998 en horario de clases mientras se realizaban obras de remodelación para adecuar el centro. En el siniestro murieron dos alumnas que estaban en el interior y diez más resultaron heridas de diversa consideración.

Según adelantó Catalunya Ràdio y confirmaron a Europa Press fuentes judiciales, la pena más elevada es la impuesta al arquitecto que se encargó del proyecto de reforma, Salvador C.M., que deberá cumplir una condena de 2 años y nueve meses de prisión por dos delitos de homicidio imprudente y diez delitos de lesiones imprudentes, frente a los tres años de cárcel solicitados por el Ministerio Fiscal. El arquitecto, además, no podrá ejercer su profesión durante cuatro años.

La directora del centro, Genoveva C.S., ha sido condenada a dos años y medio de cárcel por los mismos delitos, tal y como pidió la acusación pública, después de que admitiese que autorizó el inicio de las clases a pesar de no tener licencia de ocupación.

En cuanto al operario que se encargó de parte de las obras del centro, Domingo R.A., la juez le ha impuesto un mes y 15 días de prisión por dos faltas por imprudencia con resultado de muerte y otras diez faltas de lesiones por imprudencia. En este caso, el Ministerio Fiscal reclamó una multa de 1.800 euros para el procesado.

Las acusaciones particulares, entre ellas las que representan a las diez víctimas del siniestro y a las familias de las dos fallecidas, imputaron también a la hija de la directora, Montserrat P.C., que compartía la propiedad de la escuela con su madre y que finalmente ha sido absuelta.

EL DERRUMBE.

Las tres plantas de la Escuela de Diseño y Moda Genny, ubicadas en la calle Tarragona número 24 de Igualada, se derrumbaron poco después de las nueve de la mañana del 17 de diciembre de 1998 por falta de apoyo del pilar central --en el que un operario había observado ese mismo día una grieta de diez centímetros--. En el siniestro murieron las alumnas Vanessa Sánchez, de 16 años, y Mónica Ortega, de 23, mientras que otras diez resultaron heridas.

La directora del centro y propietaria del inmueble, que en el momento de los hechos colaboraba con la Conselleria de Educación, explicó durante el juicio --celebrado el pasado 24 de abril-- que adquirió el edificio durante la primavera de 1998 con la intención de trasladar allí la escuela y que tuvo que hacer reformas, ya que se trataba de una fábrica textil de 37 años de antigüedad.

Para ello, Genoveva C.S. pidió primero una licencia para separar dos edificios, la futura escuela y las dependencias del anterior propietario, y, después, presentó un proyecto al Ayuntamiento para reformar la planta baja y la superior.

Según declaró, mientras se llevaba a cabo la reforma decidieron "limpiar" el sótano del edificio, "ya que había varios elementos de la antigua fábrica" que se podían eliminar "para hacer una aula más grande y un almacén". El derrumbe se produjo, precisamente, mientras se realizaban las obras en el subterráneo del inmueble.

LES HACÍA "ILUSIÓN" TRASLADARSE AL CENTRO.

La directora admitió durante el juicio que ella fue quien decidió trasladar a los alumnos al nuevo centro el 15 de diciembre por "la ilusión que les hacía" y no "para ahorrarse el dinero del alquiler del otro edificio donde se daban las clases hasta el momento", como aseguraron las acusaciones.

En este sentido, en las actuaciones judiciales consta que aún no habían recibido los permisos de ocupación y de inicio de actividad en el nuevo edificio por parte de los servicios municipales, aunque la directora explicó que el edificio estaba "en perfectas condiciones" y que ningún operario le advirtió del peligro.

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