El Mercat de les Flors acoge un ciclo dedicado al coreógrafo alemán Raimund Hoghe

'Young people, old voices'
ROSA FRANK
Actualizado 04/03/2011 15:02:20 CET

BARCELONA, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Mercat de les Flors acoge desde este sábado y hasta el 13 de marzo un ciclo dedicado al coreógrafo alemán Raimund Hoghe, tres espectáculos que muestran el trabajo "más íntimo" de Hoghe.

Hoghe, uno de los coreógrafos más influyentes en el terreno de la danza contemporánea, se inició en el arte del movimiento de la mano de Pina Baush y años después comenzó su camino como coreógrafo e intérprete de sus creaciones.

La preocupación por el paso del tiempo, la influencia del teatro japonés y su disconformidad con las ideas tradicionales de belleza son los rasgos característicos de este coreógrafo que se dedicó también al mundo del periodismo.

'Si muero, dejad el balcón abierto', 'Cos, espai, música' y 'Young people, old voices' son los tres espectáculos que pretenden reconocer el "paisaje creativo" de Hoghe, según ha explicado el director del Mercat de les Flors, Francesc Casadesús.

La primera propuesta --'Si muero, dejad el balcón abierto'-- estará en escena los días 5 y 6 de marzo y se trata de un homenaje a Dominique Bagouet que murió de sida a principios de los 90.

"Es una obra que trata sobre el recuerdo pero tiene toques de color", ha manifestado Hoghe, que ha añadido que la música de Hendel y Bach da un poco más de vida a esta idea de la muerte.

Hoghe, que se considera gran admirador de Federico García Lorca, ha jugado para esta pieza con la música para crear una atmósfera "española".

La segunda propuesta --'cos, espai, música'-- se centrará en el trabajo del dramaturgo a través de una conferencia muy "peculiar".

Hoghe ha reconocido que para él, la dramaturgia es muy simple: "Se trata de ir de un punto a otro sabiendo por qué lo haces", ha concretado el coreógrafo.

El último espectáculo --'Young people, old voices'-- lleva desde 2003 por Europa potenciando artistas locales por cada ciudad que pasa ofreciéndoles la posibilidad de participar en la coreografía.

"Representa el contraste entre la inocencia de los jóvenes y la música que podría ser la de sus abuelos", ha señalado el coreógrafo que ha añadido que la conexión con la música es "esencial y necesaria".

Barcelona será la última ciudad que acogerá esta propuesta que ha pasado por ciudades como París, Dublín y Montpelier.