El Museo Frederic Marès de Barcelona expone los 130 porta-bouquets del coleccionista Bilgi Kenber

Actualizado 09/04/2008 16:09:18 CET

BARCELONA, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Museu Frederic Marès de Barcelona acoge desde mañana hasta el 5 de octubre la nueva exposición temporal 'Porta-bouquets. Insólitas joyas de la colección Kenber' donde se exponen los 130 porta-bouquets de este coleccionista turco-francés, más los 12 de los que dispone en propiedad el museo.

Esta exposición del coleccionista privado es la muestra más grande de porta-bouquets que se ha visto nunca en Europa. Estos objetos son pequeñas joyas que se utilizaban en el siglo XIX con el fin de sujetar y mantener frescas las flores con las cuales las damas europeas de la época adornaban su indumentaria.

El porta-bouquet más importante de la exposición es uno, el único, creado por un joyero catalán, Bagués-Masriera, que los monárquicos catalanes regalaron a la princesa Victoria Eugenia de Battenberg con motivo de su enlace matrimonial con el rey Alfonso XIII de España, en 1906. La mayoría de estas joyas proceden de Francia, con alguna de Inglaterra, Italia, China y la Índia entre otros países.

La directora del museo, Pilar Vélez, explicó en rueda de prensa que esta exposición es "excepcional" y destacó que "valía la pena que se pudiese ver en Barcelona" y, en concreto, en el Museu Frederic Marès ya que, gracias a su fundador, el museo cuenta con 12 porta-bouquets en la Sala Femenina junto a abanicos, joyas y otros atuendos femeninos.

Vélez también destacó de la muestra que es "típicamente francesa", ya que en Catalunya y España no eran frecuentes los porta-bouquets. De hecho, la directora del museo dijo que el porta-bouquet realizado por Masriera para la reina Victoria era de "carácter ornamental, no funcional".

El propietario de la colección, Bilgi Kenber, explicó que empezó a coleccionar porta-bouquets después de leer un folleto de un florista danés donde hablaba de estos objetos. Kenber destacó que "no siempre eran sólo para sujetar las flores" sino que a veces, como en el caso del de Masriera, "eran un regalo único".