Paul Auster se estudia como "una rata de laboratorio"

 

Paul Auster se estudia como "una rata de laboratorio"

Actualizado 21/02/2012 15:30:59 CET
Paul Auster, En Barcelona
Foto: EUROPA PRESS

Muestra su simpatía por el 15M y Occupy Wall Street: "El sistema está roto"

   BARCELONA, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

El escritor norteamericano Paul Auster ha confesado este martes que en su nuevo libro autobiográfico, 'Diario de invierno', se estudia a sí mismo como a "una rata de laboratorio".

   Lo hace porque considera que como ejemplo de especimen humano, su vida puede servir a los lectores para desentrañar los misterios de estar vivo.

En una multitudinaria rueda de prensa en Barcelona, Auster ha presentado un libro que retoma la línea autobiográfica de 'La invención de la soledad', 'El cuaderno rojo' y 'A salto de mata' para evocar episodios de su vida totalmente verídicos, pues ha remarcado en varias ocasiones que no hay ni pizca de ficción.

   Habla tanto de un accidente infantil cuando jugaba a béisbol, como de masturbaciones adolescentes y de su primera experiencia sexual con una prostituta, pero también del amor por su esposa, Siri Hustvedt, del recuerdo de sus padres y de los 21 lugares en los que ha vivido hasta llegar a su actual residencia neoyorquina en Park Slope; toda una suculenta confesión para los lectores más 'voyeurs'.

   Aunque ha puntualizado que el libro no es una lista exhaustiva de todo lo que le ha pasado --al final ha quedado más sobrio de lo que él imaginaba-- sí ha remarcado que le costó tomar distancia de sí mismo, así que optó por usar la segunda persona, y una de las conclusiones finales es que en su vida, como en la de la mayoría, "hay un empate entre las cosas buenas y malas".

   Preguntado por la presión del éxito, Auster ha asegurado que no tiene una "fórmula mágica" para que sus libros triunfen y que el calor de las cámaras y el público no es algo que busque, ya que su rutina es muy aburrida: consiste en despertarse con un té y encerrarse todo el día a escribir en una salita bastante pequeña, ha bromeado.

   El libro, que publican Anagrama en castellano y Edicions 62 en catalán, curiosamente ha salido a la venta en España mucho antes que la edición original, pues en inglés no se publicara hasta agosto.

   También se ha publicado ya en Turquía, país con el que el escritor mantiene tensas relaciones tras asegurar que no lo pisaría hasta que se dejara de encarcelar a periodistas y escritores, algo que le valió las críticas del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, que le echó en cara que en cambio sí que visitara Israel.

   Sobre este asunto Auster ha confesado que le sorprendió que el presidente de un país se "molestara" en contestarle, y ha añadido que aunque está en contra de la mayoría de cosas que hace el gobierno de Israel, allí "los escritores no van a la cárcel por defender sus opiniones".

   Auster también ha tenido tiempo de esquivar peticiones para que vaya a México, alegando motivos más prosaicos --"las cuatro veces que he ido me he puesto enfermo"-- y ha aprovechado para remarcar su apoyo con los movimientos que están tomando las calles de Occidente, como el 15-M en España y 'Occupy Wall Street' en Estados Unidos.

   "La sociedad ha fracasado. Vivimos en un sistema que está roto, tenemos que parar y pensar cómo queremos vivir nuestra vida", ha dicho, enfatizando que hay que escuchar más a los jóvenes.

   Auster hace de la libertad de expresión una lucha personal --como prueba su incidente turco-- y aunque ha asegurado que nunca se ha sentido cohartado, ha confesado que recientemente tuvo que autocensurarse, en parte, para poder publicar su anterior libro, 'Sunset Park', en Irán.

   El libro incluía una referencia al escritor Salman Rushdie y a la famosa 'fatwa' que proclamó contra él el ayatolá Ruhollah Jomeini por el supuesto contenido blasfemo de 'Los versos satánicos', y como en Irán está prohibido pronunciar el nombre del escritor, el editor iraní de Auster le recomendó usar una 'X' en su lugar, puesto que los lectores captan rápidamente el lenguaje codificado.

   La rueda de prensa de Auster (Nueva Jersey, 1947) también ha dejado algunas anécdotas: tras ser recibido por una nube de fotógrafos, "como un rockstar", en palabras de su editor Jorge Herralde, no ha querido quitarse las gafas de sol alegando motivos religiosos y de resaca, ha dicho con una media sonrisa.

   También ha habido una fan incondicional que tan solo le ha dado las gracias efusivamente por su obra y se ha marchado e incluso una petición vía Twitter del escritor argentino Pablo Rafael: el número de teléfono de su hija Sophie, a lo que el autor ha respondido sonriente y con cautela: "Debería preguntárselo a ella primero".

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