Pedro Alonso confía en que el precio de la vacuna contra la malaria no supere los 6 euros

Pedro Alonso Y Enric Banda
EUROPA PRESS
Actualizado 07/02/2012 13:52:35 CET

El 85% del millón de muertes que provoca la enfermedad son niños africanos menores de 5 años

BARCELONA, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

El director del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Pedro Alonso, ha señalado este martes que confía en que el precio de la nueva vacuna RTS,S contra la malaria, que actualmente se encuentra en fase de estudio III y podría empezar a comercializarse en tres años, se sitúe entre los 5 y 6 euros como máximo, si bien ha señalado que se trata tan sólo de una estimación.

En rueda de prensa, Alonso ha recordado que la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) está comprometida a suministrar la vacuna a precio de coste, ya que ésta se desarrolla a partir de una materia prima barata y un proceso de producción que no es caro, aunque ha subrayado que la cifra no es "oficial" y, en cualquier caso, él no es la persona adecuada para poner un precio.

De hecho, el experto ha considerado que la mayoría de vacunas son "artificialmente baratas" y es previsible que se inicie una época en la que las inmunizaciones requieran de un proceso mucho más complejo de investigación y fabricación, lo que las encarecería, si bien también ha reseñado que éstas reducen su precio a medida que pasa el tiempo desde su salida al mercado.

Alonso ha recordado la "complejidad enorme" que existe sobre la enfermedad y las dificultades añadidas para el mayor ensayo clínico de campo jamás hecho hasta la fecha --16.000 niños africanos de hasta 17 meses vacunados en 11 centros médicos de siete países diferentes--, entre ellas la imposibilidad de contar con un modelo animal y un conocimiento incompleto de los mecanismos inmunes del cuerpo humano.

De hecho, el éxito de la investigación auspiciada por el ISGlobal y la Fundación Bill & Mellinda Gates radica en que hasta la fecha se ha logrado demostrar la eficacia del tratamiento en la mitad de los infectados por el parásito 'Plasmodium falciparum' que se vacunan, si bien se desconoce la duración de la protección y ésta será una de las claves para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) apruebe la extensión de la RTS,S a partir de 2015, tras comprobar los resultados completos del ensayo.

Alonso ha resaltado que se estima que existen 300 millones de personas infectadas por malaria en el mundo y que anualmente se producen entre 700.000 y un millón de muertes causadas por la enfermedad, alrededor del 85% niños del África subsahariana menores de cinco años.

A pesar de ello, la enfermedad no sólo la produce el parásito 'falciparum' y se calcula que hasta el 30% de los casos que se dan en el mundo están provocados por el 'Plasmodium vivax' --un parásito todavía más desconocido por la imposibilidad de cultivarlo en laboratorios hasta la fecha--.

El investigador ha restado credibilidad al estudio dado a conocer esta misma semana y que elevaba las muertes en el mundo hasta 1,3 millones, al considerar que el método utilizado no es el correcto, y ha precisado que trabajan en el seno de la OMS para fijar las bases de un registro unitario que también permita valorar los futuros avances o retrocesos en la evolución de la enfermedad.

GRIAL DE LA CIENCIA

Lograr una vacuna contra la malaria es "uno de los griales de la ciencia médica", ha defendido Alonso, ya que aunque en un primer estadio sólo sirviera a la mitad de la población tratada y por tanto aportaría una protección moderada, ello podría marcar un punto de inflexión y serviría para demostrar que se puede inducir la inmunidad protectora.

Los investigadores aguardan los resultados sobre 6.000 niños recién nacidos que han sido vacunados, a la par que valoran si más allá de las tres dosis que se administran cada mes valdría la pena un recordatorio de la vacuna a los 18 meses.

Alonso ha estado acompañado por el director del Área de Ciencia, Investigación y Medio Ambiente de la Fundación La Caixa, Enric Banda, quien ha defendido la labor del ISGlobal en su intento por "romper el círculo vicioso de enfermedad y pobreza".

El instituto es fruto de la colaboración entre instituciones públicas y privadas promovida por la Obra Social de La Caixa, la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno, el Hospital Clínic de Barcelona y la Universitat de Barcelona (UB).

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