Quimi Portet lanza un nostálgico disco en solitario y afirma: "El pasado es inmenso"

Quimi Portet
EUROPA PRESS
Publicado 06/04/2018 8:35:38CET

'Festa Major d'Hivern' es una "paradoja" que evoca la melancolía y la fiesta

BARCELONA, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

El cantante Quimi Portet lanzará este viernes su décimo álbum en solitario, 'Festa Major d'Hivern' (Fina Estampa), un disco de sonoridad rock clásica y lleno de amor y nostalgia, sobre la que ha dicho: "El pasado es una cosa inmensa. El futuro lo imaginas como una cosa más bien delgada".

En una entrevista de Europa Press, ha explicado que este disco está atravesado por la melancolía y el amor, sentimientos que ha dicho que evidentemente le afectan: "Un tío de mi edad, 60, si es un poco honesto emocionalmente, no puede disimular".

El exÚltimo de la Fila ha defendido que intenta que sus canciones sean sinceras, y que en su caso es muy difícil sustraerse al paso del tiempo, ya que éste "lo impregna todo de melancolía".

Portet ha destacado la importancia del amor en sus letras, "el amor por las personas que están y las que no están", ha especificado Portet, reivindicando que el 90% de la música popular --él defiende que cosecha música popular contemporánea-- trata sobre el amor, el cortejo y la seducción.

También ha reivindicado la presencia del humor en sus discos, ya que éste une mucho a las personas y es una herramienta increíble para entender el mundo y superar las pruebas a las que te somete la vida: "Es una manera de mirar el mundo".

De hecho, el título del disco --nombre de una de las canciones-- era inicialmente Cincinnati, pero su equipo sugirió que fuera 'Festa Major d'Hivern', una "paradoja".

Portet ha explicado que las fiestas mayores son tradicionalmente en verano, pero que muchos pueblos celebran también segundas fiestas mayores en invierno: "Son un poco deprimentes. Todo el mundo va con anorak y Cleenex. Todos están resfriados. Siempre me ha apasionado la deportividad de la gente a la hora de divertirse".

Esta paradoja resume muy bien el disco de manera lírica, por toda su melancolía pero también su componente de fiesta: "Tiene algo muy bonito", y ha destacado que Cincinnatti era solamente una idea más.

SIMPLICIDAD SONORA

En cuanto a la sonoridad, ha dicho que este disco es de "una simplicidad brutal", ya que se basa en riff sencillos de guitarra y un ritmo de batería muy simple para encajar con éste, a la manera clásica de hacer música rock.

Eligió esta opción después de que su anterior disco, 'Ós bipolar', sonara mucho más ecléctico y etéreo, con muchas sonoridades distintas que hacían de él un álbum atmosférico: "En directo redescubres la fuerza de una guitarra eléctrica pura, y del placer que te llevó a este mundo".

Aunque no ha sido un efecto buscado, ha dicho que esta sonoridad es más asequible al público general, ya que a veces su originalidad le conduce a terrenos que no a todo el mundo le interesan, y en cambio, el sonido clásico de la guitarra es popular: "Es un disco muy aceptable y para gente muy diversa estéticamente".

DIEZ AÑOS EN SOLITARIO

Sobre esta década en solitario, ha recordado que empezó en solitario a los 40 años: "He tenido suerte de tener varias carreras", ha dicho sobre su etapa con Manolo García con El Último de la Fila.

"He podido experimentar lo mejor de los dos mundos", ha dicho Portet, que con Manolo García tuvo la suerte de conformar varios grupos --como Los Burros y Los Rápidos-- y vender millones de discos, y ahora es afortunado por poder cantar en su idioma, el catalán.

Ha celebrado que estos diez discos en solitario le han permitido tocar en locales mucho más pequeños, así como explorar estéticamente y profesionalmente territorios que no hubiera explorado de otro modo: "He tenido una libertad absoluta y una falta de presión".

No obstante, también ha dicho que una carrera en solitario iniciada a sus 40 años en una edad más reflexiva también le ha puesto ante los ojos sus defectos, como las dificultades en la gestión del negocio musical.

MÚSICA COMO EVASIÓN

Sobre el papel de los artistas ante la política, ha dicho que hay dos maneras de hacer una carrera de música popular: la del músico comprometido que quiere cambiar el mundo, como Raimon, Lluís Llach y Maria del Mar, y otro tipo de músico: "El que usa la música para huir de este mundo, de la sordidez humana y de la bestialidad".

"Yo soy de los segundos. Nací en 1957 y aún había una dictadura. Comencé a hacer música para olvidarme de la sordidez que podía haber en el mundo", ha resumido, aunque ha descartado que ello sea ser frívolo o que no le afecte.

De hecho, ha lamentado sobre la crisis política catalana que parecía que España tenía una democracia, pero que se ha puesto de manifiesto que "el sistema se aguanta por la violencia y la represión".

Ha dicho que ello le produce una tristeza total y que intenta evadirse de ello, lo que no significa que viva al margen, sino que estaba "intensamente ilusionado" con la libertad de Catalunya, y que la represión y violencia le afectan.

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