Rajoy cierra la puerta a negociar la consulta con Mas

Actualizado 25/01/2014 15:43:07 CET
A.Sánchez Camacho (PP), M.Rajoy, S.S.Santamaría y J.M. Soria
Foto: EUROPA PRESS

BARCELONA, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha cerrado ese sábado la puerta a la celebración de una consulta de autodeterminación en Catalunya mientras ocupe la Presidencia española.

   Ha advertido al presidente de la Generalitat, Artur Mas --sin nombrarle ni una vez-- de que no negociará.

   En la clausura de la convención del PP catalán celebrada este fin de semana en Barcelona, ha dedicado todo su discurso a la consulta y a la independencia de Catalunya, durante la que ha sido su intervención más rotunda contra el proceso soberanista desde que se aceleró con la Diada del 11 de septiembre de 2012.

   Ante más de 1.500 personas, arropado por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y por los ministros Cristóbal Montoro, Jorge Fernández y José Manuel Soria, y entre aplausos y hasta gritos de 'No pares, sigue, sigue', Rajoy ha aseverado que su obligación como presidente es impedir la consulta.

   "Mi obligación es no permitir que se celebre ese referéndum, porque, de lo contrario, estaría violando la ley", según Rajoy, que argumenta que, en los aspectos que afectan a toda España --sea un cambio de sistema político o una fragmentación de su territorio--, tienen derecho a opinar todos los afectados, es decir, todos los españoles.

   Ha respondido también las peticiones de diálogo sobre la consulta lanzadas por Mas --la última vez, el miércoles en el Parlament--, y le ha advertido de que no está dispuesto a negociar sobre eso porque está fuera de la legalidad: "Desde luego, que no se me busque para negociar lo que considero que perjudica profundamente al conjunto de mis compatriotas".

   La contundencia del discurso de este sábado ha anticipado el 'no' del PP para cuando se debata en el Congreso la proposición de ley del Parlament que pide transferir la competencia para convocar un referéndum de autodeterminación, lo que cerrará una de las vías que contempla el Govern para su celebración.

DEFIENDE SU GESTIÓN

   Rajoy ha aprovechado su discurso --de unos 30 minutos y redactado en 14 páginas-- para reivindicar su gestión del proceso soberanista, defendiendo que haya sido prudente "para no crear tensiones adicionales" y descartando la posibilidad de castigar económicamente a la Generalitat como piden algunas voces.

   "Yo no voy a escuchar las voces que piden que se corte el grifo de las ayudas a la Generalitat; no las voy a escuchar, porque las consecuencias las pagarían quienes menos culpa tienen", los catalanes --ha dicho--, pero ha avisado a Mas de que sí está dispuesto a hablar de todo lo que vaya encaminado a resolver lo que considera problemas reales de los catalanes.

   Tras asegurar este lunes que tenía un plan para frenar el proceso soberanista, el presidente ha dedicado parte de su intervención a defender las ventajas de seguir en España y a criticar que se presente la independencia como un "futuro idílico" escondiendo que sería más pobre y estaría fuera de Europa y del euro, ha dicho.

CONVENCIÓN DEL PP CATALÁN

   El discurso de Rajoy ha cerrado la convención política que el PP catalán ha celebrado este viernes y sábado en Barcelona, y que debe ser el primer paso de una mayor presencia de dirigentes del partido y de miembros del Gobierno central en Catalunya a lo largo de 2014.

   En estos dos días, también han pasado por el Palau de Congressos de Catalunya la vicepresidenta Saénz de Santamaría; los ministros Montoro, Fernández Díaz y Soria; la presidenta de Castilla La Mancha y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo.

   La mayor implicación del Gobierno y de la cúpula de Génova había sido una reclamación constante de los populares catalanes ante el proceso soberanista, y se ha visualizado en la petición que la líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, ha hecho este mismo sábado a Rajoy: "Te necesitamos hoy más que nunca".

   La convención ha servido también para ahuyentar las voces que apuntaban a un distanciamiento entre Génova y la presidenta del PP catalán, así como para animar a la militancia del partido a seguir trabajando por la unidad de España; una opción que, según Rajoy, "será la única, cuando toda esta fiebre se enfríe, que no necesitará rectificar su posición".

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