Un total de 47 drogadictos han utilizado la narcosala del Vall d'Hebron en su primer año de funcionamiento

Actualizado 10/07/2006 17:34:03 CET

BARCELONA, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un total de 47 drogadictos han utilizado la sala de venopunción situada en el complejo hospitalario del Vall d'Hebron de Barcelona en su primer año de funcionamiento, según informó hoy la tercera teniente de alcalde y presidenta de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), Imma Mayol.

Esta sala, integrada en un Centro de Atención y Seguimiento a las Drogodependencias (CAS), empezó a funcionar el 28 de julio de 2005, con la oposición de algunos vecinos de la zona que, con anterioridad y desde entonces han venido protagonizando protestas en la calle para reclamar la paralización de esta instalación.

En el marco de la Comisión de Cultura, Educación y Bienestar Social, Mayol defendió la necesidad de abrir este tipo de equipamientos, que en el caso de Barcelona empezaron a funcionar con el cierre de Can Tunis, uno de los puntos principales de distribución de drogas.

El CAS en el que está situada la sala para que los drogadictos puedan acudir a pincharse, ha recibido desde su apertura un total de 112 usuarios. Mientras que la narcosala ha recibido a 47 usuarios, en los programas de tratamiento para drogadictos, han participado otras 47 personas, según Mayol.

Estas cifras no superan las previsiones que la ASPB tenía hace un año, cuando el CAS abrió sus puertas. Entonces, la estimación era que el nuevo equipamiento recibiría unos 300 pacientes, la mitad de los que finalmente han hecho uso del equipamiento, aunque ya se calculaba que la narcosala tendría un número muy inferior de usuarios.

En el caso de la sala de Baluard, situada en el distrito de Ciutat Vella, desde su apertura, en diciembre de 2004 y hasta finales de 2005, ha recibido 349 visitas diarias. En el caso de la sala de consumo de drogas y durante este periodo, la instalación recibió 75 usuarios diarios.

Desde enero a junio de este año, un total de 91 personas acuden diariamente a la sala de venopunción de Baluard, cuyo equipamiento ha recibido en total 412 visitas diarias, algunas de personas que se acercaban al centro para solicitar otros servicios de ayuda que no tenían que ver con la narcosala.

Mayol facilitó estas cifras en respuesta a una proposición del grupo municipal del PP, que pedía informes de evaluación y funcionamiento de impacto en los alrededores de ambas narcosalas y replantear la ubicación de equipamientos en la Vall d'Hebron hasta la aprobación del nuevo Plan de Equipamientos de la ciudad.

La concejal del PP Àngels Esteller reclamó conocer los efectos de estos equipamientos y en especial en la zona del Vall d'Hebron, "donde hay 20.000 alumnos afectados por esta influencia", ya que en la zona se hallan diversos colegios, algunos de ellos privados y concertados.

MAYOL ACUSA AL PP DE "ELECTORALISMO".

Mayol acusó al PP de utilizar este asunto para "fines electorales", algo que Esteller negó de forma tajante. La concejal popular consideró que el hecho de que "sólo 112 usuarios hayan hecho uso del CAS del Vall d'Hebron, demuestra que el equipamiento no era necesario".

La tercera teniente de alcalde criticó la actitud del PP, por "acordar en el Parlament una política de consenso en materia de drogodependencias y, a la vez, buscar las complicidades con algunos sectores de vecinos", en este caso los opositores a la narcosala del Vall d'Hebron.

Esteller reclamó a Mayol que "no cargue contra el PP sus propios errores" y advirtió de que el caso de la narcosala del Vall d'Hebron es "un claro reflejo de la conflictividad que se produce en los barrios cada vez que se abre un equipamiento de estas características".

La concejal del PP aseguró que el acuerdo del Parlament "nada tiene ver con el Plan de Equipamientos" y advirtió de que "ha faltado diálogo con los vecinos", acusación que Mayol rechazó, al asegurar que "siempre hubo predisposición para hablar, pero lo único que no estábamos dispuestos a aceptar era el cierre de equipamientos".

Finalmente, la proposición del PP fue rechazada con el voto en contra de PSC, ICV y ERC, socios del gobierno tripartito, y la abstención de CiU. La concejal nacionalista Maite Fandos rechazó "ciertas fórmulas de hacer oposición", aunque reconoció que "continúa existiendo crispación" con este asunto.

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