La Unidad de Atención por Terrorismo ha atendido a 150 afectados por los atentados del 17A

Roberto Manrique, Sara Bosch y Elisa Micciola
EUROPA PRESS
Actualizado 16/08/2018 15:02:29 CET

BARCELONA, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (Uavat) --impulsada por víctimas con apoyo del Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación de Barcelona-- ha atendido a 150 víctimas de los atentados del año pasado en Catalunya, de las que el 89% tiene lesiones psicológicas y el 63,7% sigue requiriendo atención psicológica.

Lo ha explicado en rueda de prensa este jueves la supervisora de la unidad, la psicóloga Elisa Micciola, que ha detallado que entre los atendidos hay 13 heridos físicos, 85 testigos directos, 37 indirectos -un amigo, nueve familiares, una pareja y 26 periféricos--, y 15 están pendientes de categorizar.

También hay 89 personas con lesiones psicológicas y seis con físicas y psicológicas, entre las que el 43% ha evitado volver al lugar de los hechos --e incluso a las ciudades--, mientras que el 39% tiene síntomas involuntarios e intrusivos.

El 35% de atendidos tiene alteraciones negativas cognitivas asociadas al suceso traumático; el 58% tiene alteraciones negativas del estado de ánimo (como depresión o ansiedad), y Micciola ha destacado que, antes de las atenciones de la Uavat, el 80% no conocía sus derechos y el 62% no había tramitado ninguna solicitud de reconocimiento.

El 92% son víctimas directas e indirectas del atropello en La Rambla barcelonesa, mientras que hay ocho de Cambrils, tres de Alcanar (Tarragona) --donde explotó una casa de los terroristas, afectando a vecinos-- y dos del ataque en la avenida Diagonal de Barcelona.

"EL DOLOR NO TIENE PLAZOS"

La coordinadora de la unidad, Sara Bosch, ha afirmado que 182 personas contactaron con ellos desde la creación de la Uavat en febrero, pero siguen abiertos a más afectados que creen que hay, y ha criticado que al cumplirse el año se termine el plazo para pedir el reconocimiento de víctima, por lo que ha pedido al Estado eliminar la limitación: "El dolor no tiene plazos".

También ha criticado que se solo se dan 60 días de baja a personas con heridas graves como un "brazo destrozado", y que llevan todo el año sin vivir normalmente, además de ver falta de información y atención.

Roberto Manrique --víctima del atentado de Hipercor que participa en la Uavat-- ha urgido a eliminar estos plazos: "Estamos sufriendo las carencias de la administración", ya que la unidad que activó el Ministerio del Interior duró del 22 al 29 de agosto, y cree que la administración debería haber realizado la atención que ha dado la Uavat.

Aseguran que la iniciativa seguirá activa mientras siga habiendo una persona con lesiones físicas o psicológicas: "Para que no sufran ni el abandono ni la pasividad ni el desamparo que cientos de víctimas hemos sufrido anteriormente", ha justificado Manrique, y también ha lamentado que hubo personalidades que se fueron tras participar en la concentración del 26 de agosto.

DEFICIENCIAS EN LA ATENCIÓN

Al ser preguntado por la actuación de los gobiernos central y catalán, Manrique ha respondido: "En esta mesa tendría que estar gente del Ministerio, explicando cómo han asistido a las víctimas", y ha criticado que la atención que se dio a los heridos fue con falta de empatía, consistente en tramitaciones.

Sobre la Generalitat, ha lamentado que meses después no había un interlocutor con el que hablar, y se les respondió que no había Govern, a lo que ha añadido que, si bien desde la prensa se señalaba a la entonces vicepresidenta Soraya Saez de Santamaría como presidenta catalana accidental --ha dicho--, nunca contactó con las victimas, y ahora él espera que el Govern "se ponga las pilas".

"TREGUA ESTE VIERNES"

El representante de las víctimas ha leído un escrito del padre de un niño que murió en La Rambla, en el que ha reclamado que la clase política haga un paréntesis este viernes por la conmemoración del primer año de los atentados: "Pedimos que mañana hagan una tregua, que no utilicen el dolor ajeno para hacer política".

En el escrito, el padre de la víctima afirma que el día 17 debería ser un día "de respeto, consideración y empatía" para las víctimas y las familias, para que pudieran recordar sus pérdidas sin políticos, periodistas ni curiosos ni cotillas, dice.