Ceuta se propone acabar con el "esclavismo laboral" en su frontera

Actualizado 23/11/2015 17:33:41 CET

CEUTA, 23 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El presidente del Gobierno de Ceuta, Juan Vivas (PP), se ha comprometido a convocar durante los próximos días una reunión de la Junta de Portavoces de la Cámara autonómica para acordar los pasos desde la Administración local para intentar resolver la problemática que afecta a la frontera del Tarajal, donde, según ha reconocido este lunes el consejero de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Emilio Carreira, se registra una cierta situación de "esclavismo laboral".

   En la frontera, los polígonos comerciales anexos y las barriadas más cercanas se registran atascos, colapsos, avalanchas y otros incidentes casi a diario directamente relacionados con el denominado 'comercio atípico', el protagonizado por miles de hombres y mujeres marroquíes que cada día acceden a la ciudad autónoma para llevar todo tipo de mercancías al país vecino sobre sus espaldas al margen de cualquier control aduanero.

   Carreira ha reconocido que la situación de "esclavismo laboral" a la que desde su punto de vista están sometidas esas personas es "inaceptable en un territorio español como Ceuta" y ha prometido que la Administración seguirá utilizando todos los medios a su alcance para intentar ordenar esa actividad sin llegar a estrangularla.

   "Marruecos es una país amigo, un íntimo amigo con el que tenemos muchos intereses en común y no vamos a adoptar ninguna medida que le perjudique sabiendo que miles de familias de su zona norte viven de ese tipo de comercio", ha advertido Carreira sobre el funcionamiento cotidiano de unos polígonos que acogen a casi 300 naves de las que solamente 74 tienen todos sus papeles en regla.

   El consejero ha detallado que la Consejería de Fomento ha suspendido la actividad de treinta y ha ordenado el cierre de otras 78. Además, los servicios municipales tienen constancia de que una veintena "sirven únicamente como consignas para productos que vienen de otros lados o para la pernoctación de porteadores", algo prohibido a los residentes en la provincia de Tetuán, que sí pueden acceder durante el día a Ceuta sin visado.

   Según el Gobierno de Ceuta, que ha cifrado en "6.500" el volumen de personas que a primera hora de la mañana ya están esperando en territorio español recibir los bultos que llevan sobre sus espaldas al Reino alauita, "la demanda se está convirtiendo en el problema de una zona que se ha dado en llamar 'pulmón económico' de la ciudad pero que corre el riesgo de perjudicar a otros órganos vitales".

   "Esos polígonos son parte de España y no debemos consentir que se dé una situación de esclavismo laboral, que se trate a las personas como animales de carga más que como trabajadores", ha alertado Carreira, que ha pedido a los empresarios asentados cerca de la frontera un "compromiso ético" para contribuir a corregir el problema.

   El consejero ha señalado que los controles fiscales instalados en el puerto han detectado hasta "un 70% de fraude" en la declaración de valor de los productos importados y ha asegurado que los servicios que se prestan en los polígonos cuestan a la Ciudad Autónoma "unos seis millones de euros al año, casi lo mismo que se ingresa por la imposición indirecta".

   Además, ha elogiado el trabajo de las Fuerzas de Seguridad para ordenan el flujo de porteadores, "una labor que en puridad no les correspondería y que se asume para tener la zona en la mejor de las peores condiciones posibles".

   Todos los agentes económicos y políticos de Ceuta llevan años reivindicando la apertura de una aduana comercial en el paso del Tarajal, petición que nunca ha llegado a concretarse, supuestamente por la negativa marroquí ligada a sus posiciones anexionistas sobre la ciudad. Las autoridades españolas concluyeron hace dos años un carril específico para el tránsito de porteadores, el llamado 'Tarajal II', que nunca ha llegado a abrirse.

   En mayo de 2009 dos mujeres marroquíes perdieron la vida aplastadas en uno de los callejones de los polígonos tras una avalancha de porteadores. Las autoridades de ambos países están intentando ahora de nuevo conseguir que el tamaño de los bultos que cargan los marroquíes no excedan los 20 kilogramos o no sean más grandes que la distancia que va de la cintura a la nuca de quien los carga.

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