Devuelven un niño a su madre tras practicarle las pruebas de ADN

 
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Devuelven un niño a su madre tras practicarle las pruebas de ADN

Publicado 05/10/2016 16:56:12CET

Es el protocolo que sigue la Ciudad Autónoma de Melilla para confirmar que los niños son realmente de las inmigrantes que dicen ser sus madres

MELILLA, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Bienestar Social de Melilla ha devuelto 24 días después a su hijo de tres años de edad a una mujer argelina que entró con el niño por la frontera con Marruecos con un pasaporte falso, después de que las pruebas de ADN a las que ha sido sometido el pequeño hayan demostrado que es hijo de la inmigrante.

La madre y las organizaciones no gubernamentales melillenses que la han apoyado durante este tiempo, como Pro Derecho de la Infancia, han criticado que durante estos 24 días la mujer no ha podido tener contacto con el niño, tal y como establece el protocolo que pone en marcha la Ciudad Autónoma en estos casos.

La Consejería de Bienestar Social toma este tipo de medidas desde hace años, cuando se descubrieron que había inmigrantes en Melilla que usaban niños que "alquilaban", para tener más facilidades a la hora de lograr el traslado a la Península.

De este modo, realizan pruebas de ADN a todos los niños que pasan la frontera para asegurar que son hijos de las mujeres que dicen ser sus supuestas madres.

La madre ha destacado el sufrimiento que ha padecido durante estos 24 días en los que no se le ha permitido tener contacto con su hijo, ingresado en el Centro Asistencial 'La Gota de Leche' mientras ella estaba acogida en el Centro de Estancia Temporal de inmigrantes (CETI).

Tras conocerse esta semana las pruebas de ADN, que dan como resultado que ambos son progenitora e hijo "con un 99 por ciento de acierto", la Ciudad Autónoma ha procedido a entregar al niño a su madre para que vivan juntos en el CETI hasta que se resuelva su expediente que permita su traslado a la Península.

Madre e hijo, tras abrazarse, no cesaron de llorar de emoción tras 24 días separados por un protocolo que Pro Derecho de la Infancia considera "inhumano".

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