Lunes, 28 de Mayo 2012 Editado por  europa press
 
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Lola Baldrich: "Emilio Aragón ha sido uno de los mejores jefes que he tenido"

Adora estar sobre el escenario y aunque también ha actuado en cine y televisión, considera que el teatro es su casa. Es una mujer divertida que derrocha simpatía y frescura, con aspiraciones pero sin sueños porque considera que  vivir de por sí ya es soñar . Recuerda con cariño su época dentro del grupo musical  Operación Birmania  pero no le importa cumplir años porque piensa que la edad le va aportando otro tipo de cosas que no tenía cuando era más joven. Atrás quedó aquella chavalilla que daba vida a Gertru en  Médico de Familia , papel que le dio popularidad entre el público, porque ahora Lola Baldrich es, además de actriz, esposa y madre de dos hijos de los que se siente muy orgullosa.

Siente que la gente no se acerque más al teatro pero ella sigue formándose dentro de este mundo que tanto le recuerda a su padre ya fallecido. Tras participar en la producción y representación del homenaje realizado en Huesca al escritor Pepín Bello, ha regresado a Madrid con la obra  El caso de la mujer asesinadita , una emocionante comedia de intriga en el que da vida a una joven y reprimida huérfana.

  ¿Cómo te veremos de nuevo sobre el escenario?

  Pues me veréis en una función fantástica, estoy muy orgullosa de volver a Madrid de la mano de Mihura y de la mano de Amelia Ochandiano, porque es una directora dura y muy exigente consigo misma y con los demás, y además creo que ha construido un juguete mágico con esta obra.

  Te hemos visto últimamente actuar mucho más en teatro que en cine o en televisión...

  Soy una actriz eminentemente de teatro. Es mi presente y mi futuro y donde mejor me manejo como actriz y a otros niveles que he empezado a elaborar. Creo que el teatro es la madre de las artes escénicas. En televisión he hecho cosas pero han sido fracasos... Hice una serie en Cuba que pasó sin pena ni gloria. Los éxitos en esta profesión no son fáciles. Tuve aquel tremendo éxito, que aún queda en la memoria porque no paran de repetirlo en las televisiones, y creo que lo natural es que exitazo como aquel no se repita o haya otro en mi vida. El cine es el género menos conocido para mí, hice un par de películas hace casi diez años. Pero nunca se sabe porque esta profesión es muy contradictoria y cualquier día te ves ahí sin que pensaras que pudieras estar, y lo que llegue bienvenido será. Pero mi lucha, mi camino y donde quiero que se me reconozca es en las paredes y en el suelo de un escenario porque es algo que me sigue emocionando.

  ¿Crees que al público aún le falta por acercarse al teatro?

  Ufff...¡Claro que les falta! Y además es una pena porque cada vez que conozco a gente que ha ido por primera vez al teatro y me cuentan lo que les ha gustado pienso  madre mía, cuantos años de pérdida . Sé que el teatro es caro, pero al menos una vez al mes, la gente debería coger y entre sus tardes de jueves o viernes irse al teatro. Tenemos una cartelera que ofrece de todo y es que los teatros en provincias se llenan, venimos de Zaragoza con un éxito total, parece como que la gente espera con mayor expectación que llegue una función.

  Comentabas antes tu aquel enorme exitazo... ¿Crees que la gente aún te reconoce por tu papel de Gertru en  Médico de Famila ?

  Pues todavía me reconocen, pero cuando pasen unos años yo ya no voy a tener nada que ver con aquella chavalilla.  Médico de Familia  fue una serie emblemática, recuerdo que la primera audiencia que hicimos fue una barbaridad y yo fui parte pequeña, pero una parte muy divertida y un soplo de aire fresco a la trama, y siempre se te quedará en la memoria. Yo siempre digo que Emilio Aragón ha sido uno de los mejores jefes que he tenido en todos los sentidos, por un lado como jefe en la ficción y por otro, también como padre del proyecto y productor de la historia. Y todo eso fue gracias a él.

  ¿Piensas que este papel te ayudó a impulsar tu carrera como actriz?

  Pues mira, yo te diría que no, no que me hiciera trabajar menos, para nada, pero es que en esta profesión cada día, cada mes y cada año vuelves a empezar. Hombre, claro que soy un rostro popular, a mí la gente me reconoce por la calle, aunque a veces se equivocan, pero bueno, les sueno, y eso está bien, no es el objetivo de mi vida profesional pero sé que adereza una carrera. Pero todo esto no me ha dado más trabajo, cada trabajo me lo he tenido que conseguir convenciendo primero al que tenía que seleccionarme, luego al público y también a mí misma. Todo es un esfuerzo y la ventana que te abre a la popularidad la televisión, pues bienvenida sea. Pero como ya te he dicho, el teatro es mi casa.

  ¿Cómo compaginas el papel de esposa, madre y actriz?

  Ay, ay... Pues sobre todo gracias a estas señoras que se han venido de sus países y se han separado de los suyos para amar a los nuestros... Sino de qué, porque mi marido trabaja todo el día y yo últimamente también, pero mis hijos siguen cuidados, alimentados..., y gracias a ellas y a un esfuerzo de mantener el equilibrio de los sentimientos, de la razón, de la disciplina de los niños, que es algo que no hay que soltar... Y soy una mujer muy afortunada porque hay otras que hacen verdaderos equilibrios para sacar a sus familias adelante, yo también, pero con la suerte de estar bastante bien atendida en casa.

  Te hemos visto posando ante la cámara fotográfica como una auténtica profesional...¿Te gusta cuidar de tu imagen?

  Siiiii... Y sobre todo me considero una persona divertida. Me encanta posar, es una de las cosas que me gustan mucho de esta profesión. Y creo que la coquetería femenina no hay que perderla. Yo tengo dos puntos: uno de dejadez total y otro de cuidarme, de hacer deporte, de comer bien... Me gusta mirarme al espejo y que lo que veo me agrade. Me gusta mucho mi cara, creo que es uno de mis grandes potenciales, y la intento cuidar porque ya una va cumpliendo añitos, que no pasa nada, porque el cumplir edad, lejos de lo que la gente cree, te aporta otra belleza que no tienes a los 25.

  ¿Cómo has visto tu evolución profesional desde tus inicios en el grupo musical  Objetivo Birmania  hasta ahora?

  Desde aquel contacto maravilloso que teníamos con los directos de este grupo, donde aprendí lo que es un escenario, la energía que puedes dar... Luego en el teatro nunca me han visto diez mil personas como en la Plaza Mayor de Mallorca, ¡diez mil personas! Son muchas personas... Aquí nos ven 300, 500, 800..., dependiendo de la capacidad . Pero yo he aprendido mucho del escenario y de mi voz. La vida me ha ido llevando también a la televisión, pero sobre todo al teatro con su telón de fondo. Me he ido haciendo, unas veces más otras menos, a ser una mujer de teatro. Es mi fuerte y donde completo mi carrera estudiando música, leyendo muchísimo, no sólo teatro sino también novela, muchos artículos... Siempre tengo algo pendiente, alguna función en la cabeza, he hecho mis propios montajes con poesía y música, en eso me desenvuelvo muy bien. Acabo de llegar de Huesca de un homenaje a Pepín Bello que lo he amalgamado yo y del que estoy muy satisfecha y del que vengo anchísima de reconciliarme nuevamente con la poesía y con el teatro. Es mi momento, en ese sentido me considero muy afortunada y muy plena, y si encima luego tienes una vida familiar, que pasa por momentos duros y por otros más amables, a gente en casa que espera mi vuelta para abrazarme, eso está muy bien para una profesional de cualquier tipo.

  ¿Eres feliz en esta etapa de tu vida?

  Soy feliz por momentos pero si me muriera mañana estaría muy satisfecha con la vida que he tenido porque soy honesta, con mis mezquindades, pero voy por la vida de frente y quiero hacer verdad con mi existencia y, sobre todo, divertirme, divertirme muchísimo.

  ¿En qué momento decidiste que querías ser actriz?

  Desde la adolescencia. Yo pregunté cuando era preadolescente  pero mamá, ¿esto es una profesión? , y mi madre me decía que sí, que lo que se veía en la tele eran actores y profesionales, y con mi ingenuidad le dije a mi madre que yo me quería dedicar a aquello. Entonces mis padres se pusieron en contacto con una persona de la Escuela de Arte Dramático, hice las pruebas y con 17 años me vine a vivir a Madrid, y ahí empezó mi historia...

  ¿Con quién te gustaría trabajar que todavía no lo hayas hecho dentro del mundo de la interpretación?

  Flotats es por ejemplo un hombre con unas propuestas muy interesantes... Me gustan los musicales de pequeño formato y en eso hay gente especializada muy buena. Y si hiciera cine algún día me gustaría trabajar con Victoria Abril, con Javier Bardem... Y me gustaría ser dirigida más veces por Amelia Ochandiano, ha sido un gran descubrimiento para mí y creo que ha sido la primera vez que me ha dirigido una mujer en teatro. Y quien me ofrezca una mano dentro del mundo de la poesía y la música, siempre tendrá una respuesta.

  ¿Tienes algún otro proyecto entre manos?

  Acabo de venir del homenaje a Pepín en Huesca, he sido también parte de la producción, y espero poder representarla en otros puntos del territorio nacional. Hay una semipropuesta en televisión pero mejor no contarlo por si no se cumple...

  De todos los personajes que has interpretado hasta ahora, ¿cuál ha sido el que te ha llenado más?

  Yo hice otra obra de Mihura,  Tres sombreros de copa , en el que hacía el papel de Paula, un personaje que todas las actrices deberían estudiarlo, jugarlo, dejarse llevar... Y a mí me gustan mucho los escenarios donde se mezcla la música y la poesía, y cada vez que hago mi pequeño espectáculo de poesía, toco un poco el cielo.

  ¿Qué diferencia hay entre el personaje de Paula y el de Raquel que interpretas ahora, ambos de Mihura?

  Son preciosos los dos, lo que pasa que  Tres sombreros de copa  tiene una unidad maravillosa de tiempo porque sucede en una sola noche. Paula es una chiquita que está dentro de un grupo de cabareteras, que rozan casi la prostitución, lo deja entre ver Mihura muy bien, que a ellas si le pagan están dispuestas, pero es una superviviente. Y Raquel también lo es porque es una muchachita reprimida, que la vida se le ha caído encima porque se ha quedado huérfana y tiene que sacar adelante a su familia, y entra a formar parte de una casa burguesa, se mete en esa familia y empieza a alucinar con la protagonista, con su marido, del que se enamora... Y ya no puedo contarte más, hay una química muy fuerte que además se sucede de una manera muy graciosa.

  ¿En qué piensas antes de salir a un escenario?

  Me gusta mucho olerme, concentrarme, meterme en el ritmo de la primera música que suena, pienso mucho en mi padre que ya no está... Esta función le hubiera vuelto loco. Pienso mucho siempre en él porque el teatro es un símbolo y los símbolos nos transcienden... Pero para mí él sigue aquí cada noche que actúo, siento que me está mirando desde algún lado, ojalá...

  ¿Tu padre te apoyó desde el principio?

  Uy, al principio se montó un poco, fue como de qué vas, pero luego ya se convirtió en mi primer fan.

  ¿Algún reto profesional que te gustaría cumplir?

  Pues a mí me gustaría hacer un cuento, el plan  El Mago de Oz  o alguno de esos cuentos que andan por ahí... Me gustaría poder hacer más veces mi último espectáculo  27 veces Hamlet  porque ha sido todo un éxito y creo que merece la pena todo este esfuerzo, poder llevarlo a más sitios. Pero mi reto es casi una rutina, el hacer entrevistas, promocionar, que salga bien, que llame la atención... Aspiraciones tengo muchas pero no sueños porque creo que vivir es ya de por sí soñar.

  ¿Y le intentas transmitir a tus hijos esta pasión tuya por el teatro?

  No lo puedo evitar. El teatro no es una cosa que tu acuestas. No es que me lleve los personajes a casa pero es que estoy todo el día leyendo, cantando, investigando... Y mi hija mayor que tiene nueve años adora todo eso, me la traigo al teatro y a veces si hay cosas que han fallado ella se da cuenta porque está muy pendiente, eso no quiere decir que vaya a ir por mi camino pero, desde luego, conocerlo lo conoce. Y el otro es un gamberro de cuatro años que le gusta también, pero está más por su papá que por su mamá y cada vez que le digo que me haga una actuación se avergüenza, pero es de guapo...(Risas)

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