Aunque tiene 61 años, Josep Carreras celebra este año el 50 aniversario del momento de su debut en el Liceu. Con sólo once años, el tenor se subió por primera vez al escenario de este gran teatro en enero de 1958. Doce años después, Carreras debutaría ya de forma oficial, con 24 años, en el que sería el comienzo de una larga y fructífera carrera, sólo truncada temporalmente por la leucemia que le diagnosticaron en 1987 y que le mantuvo un año alejado de los escenarios. Tras su recuperación, Josep Carreras creó la Fundación Internacional para la Lucha contra la Leucemia que lleva su nombre.
Para conmemorar sus bodas de oro sobre los escenarios, el Gran Teatre del Liceu acoge desde el pasado 5 de junio una exposición-homenaje al tenor que supone un intenso recorrido por su vida profesional. Para arroparle en la presentación, Carreras contó con el apoyo de su mujer, Jutta, y sus dos hijos, Albert y Júlia, nacidos de su primer matrimonio, que quisieron estar a su lado en un día tan especial.
¡son tantos años y tantas vivencias extraordinarias!
Señor Carreras, ¿cómo se siente ante este homenaje?
Es un momento muy emocionante a nivel profesional y personal. Desde que surgió la idea de esta exposición sólo he encontrado afecto, dedicación y apoyo.
¿Ha participado en la preparación de esta exposición?
De manera indirecta he participado. Son recortes, recuerdos de mi trayectoria. Y sería difícil elegir una foto, ¡son tantos años y tantas vivencias extraordinarias!
conservo un recuerdo muy emotivo del día de mi debut
¿Cómo definiría su vinculación con el Liceu?
Con el Liceu tengo una vinculación muy clara: es el teatro donde vine a ver una ópera por primera vez con mi padre vestido de Guardia Urbano, sentados en el quinto piso. Desde entonces, el Liceu ha sido la forma en que he conocido mejor la ópera y la he querido. Después de ese primer contacto llegó el momento de mi debut y el de mi debut profesional. Aquí he interpretado 26 personajes distintos. Después de ese primer día en el Liceu pasé 12 años estudiando canto. La década de los 60 la paseé subiendo y bajando la calle Sant Pau. Le estoy muy agradecido a este teatro y a la gente, que me ha demostrado fidelidad, afecto y, en los momentos más duros, todo su apoyo.
Si tuviera que elegir una ópera de todas las que ha cantado, ¿con cuál se quedaría?
Es difícil elegir una, porque supondría excluir las demás. Quizás L elisir d amore , de Donizetti, porque la canté sólo una vez y se me ha quedado más grabada.
¿Cómo recuerda el día de su debut?
Conservo un recuerdo muy emotivo que aún permanece vivo. Fue una experiencia diferente a todo lo que había hecho hasta entonces: ir al colegio, al conservatorio, y jugar a fútbol y a baloncesto. Mi primer encuentro con el teatro, con los ensayos, más tarde me dio la determinación de que mi vida debía seguir por aquel camino.
la reaparición tras su enfermedad
De todos los momentos que ha vivido en estos años, ¿cuál considera que ha sido el más emotivo?
Un momento muy entrañable fue, después de un período duro de mi vida, de haber estado once meses enfermo, poder volver a cantar en el año 1988. El reencuentro con el público significó que yo empezaba a restablecerme de verdad y mi futuro tenía tintes muy positivos. Otro momento muy emotivo fue en el año 1994, después del incendio del Liceu, cuando se hacían actuaciones los sábados a mediodía en las Ramblas. Yo estuve encantado de poder hacerlo y contribuir a su reconstrucción.
¿Se han cumplido todos los sueños que tenía cuando era un niño?
Todas las ilusiones se han cumplido y eso es más que suficiente. Me considero una persona muy afortunada, tengo el privilegio de poder expresarme en el escenario y transmitir las emociones que llevo dentro.
¿Cómo es actualmente su vida, entre recitales, su dedicación a la Fundación que lleva su nombre y su familia?
En estos momentos hago unos 50 ó 55 recitales al año por Europa, Estados Unidos y Asia. También intento seguir el día a día de todo lo que acontece en la Fundación. Y compaginar todo esto con la vida familiar, con mi esposa, mis hijos, mis nietos A veces es un poco complicado.