Encasillar a un hijo o a un alumno, un gran problema para el futuro

Foto: Nacho Urbón Claudia Rodríguez y Ursula Calvo
FOTO: NACHO URBÓN CLAUDIA RODRÍGUEZ Y URSULA CALVO
Publicado 17/01/2018 7:59:33CET

   MADRID, 17 Ene. (CHANCE) -

¿Cuántas veces llegaste a casa contento con una nota del colegio y justo te dijeron y por qué no un sobresaliente, o un 10? ¿Y cómo te sentaba? ¡Menudo bajón! ¿Cuántas veces has visto como tenían más en cuenta a la persona que terminaba antes o que daba antes con la solución que tú? ¿Cuántas veces pensaste o piensas ahora que eres incapaz de hacer una cosa o que tú nunca podrías hacerlo porque eras demasiado torpe? ¿Cuántas veces has pensado que si alguien hubiera confiado en ti o confiara en ti serías capaz de poder... hacer todo? Ese empujoncito... que bien nos vino aunque, muchas no hayamos caído en ello, y que bien no viene...

¿Y cuántas veces has pensado que iba a pasar algo y ha sucedido? Pues a todo esto se le llama tener creencias y el Efecto Pigmalión. Siguiendo nuestra tónica de estos últimas de estas días te vamos a contar bien que significa todo esto y que implica en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos. Con tan solo 18 años, Claudia Rodríguez, coach en el exitoso centro de meditación Úrsula Calvo, donde trabaja con su madre codo con codo, vamos a desentrañar todo lo que supone y como estos factores condicionan nuestras vidas, por suponer, creer y hacer nuestras los pensamientos de los que están a nuestro alrededor.

SI TÚ LE DICES A TU HIJO QUE EN LUGAR DE UN 8:30 POR QUÉ NO HA TRAIDO UN 10, NO LE ESTARÁS REFORZANDO... Y LLEGARÁN LAS MALAS CONTESTACIONES

P: ¿Qué supone el preocuparnos por hacer todo perfecto?

CR: Ese es otro error terrible. Es más de los padres. Llegar con un 8:30 y decirte: "Bien pero por qué no un 10"... Se provoca todo lo contrario al refuerzo. Llega la persona con todo su esfuerzo e ilusión y le dices que no está bien, no son las mejores palabras. ¿Qué puede pasar? Que llegan las malas contestaciones.

Existe un modelo de padre que es el autoritario que no es lo mejor del mundo porque por lo general, que no digo siempre, al final los hijos se acaban rebelando. Todo el miedo que has tenido durante todos estos años de que te falte el respeto, se te viene encima porque has hecho que la persona sea muy agresiva, muy impulsiva y que al final, te falte al respeto y se suba a la chepa.

Tony Robbins (autor de libros de desarrollo personal y orador motivacional estadounidense) decía "si uno de tus valores principales es el respeto, sácalo de ahí" porque si te preocupas del respeto, vas a estar pensando todo el tiempo que te están faltando el respeto. Es un arma de doble filo porque las personas de ese tipo, se pasan la vida buscando el respeto que tanto miedo temían perder.

Hay que entender que las personas necesitamos desarrollarnos. Somos los seres vivos que más infancia tenemos y todo se debe al desarrollo emocional que para nosotros es muy importante y al tema de la imitación de aprender. Necesitamos aprender, relacionarnos, tener contacto con la gente, y si lo principal del ser humano es que tenemos un cerebro plástico, y lo que nos hace definirnos como seres humanos que nos define como especie... lo vas a cortar? ¿Vas a hacer que sea un animalito?

También es muy importante el hecho de lo que se llama ajustarse a las expectativas.

P: ¿Qué quiere decir esto?

CR: Que si la expectativa de un padre o de un profesor es, si a este le cuesta 3 minutos, este no vale y me va a dejar de hacer caso... Pues al final, probablemente, saque mucha peor nota y claro el padre o profesor dirá: "Si es que ya sabía que este no valía". Pero realmente no vale ese "ya sabía que este no valía, no", es que tú mismo has sido el que has provocado eso, por no hacerle caso, por no prestarle atención.

Cuando ves a padres que dicen: "Es que mi hijo es un inmaduro y es que no me hace ni caso, y está perdido, es un crío, etc.", y luego ves que le trata como a un crío, como a un inmaduro, como a un dejado, lo que está haciendo es tratarle así y eso es el efecto pigmalión. Ese adolescente o esa persona ya ve lo que se le está transmitiendo y se está ajustando a esa expectativa.   

P: Pero no creo nada nuevo porque no me apetece a mí o porque... ¿Tú crees que si los padres dieran más libertad se crearía más y no habría esa visión de desmotivación que se tiene de los jóvenes?

CR: A ver quiero aclarar que no se trata de libertad de "haz lo que quieras", sino como dice Úrsula (su madre) libertad psicológica, es decir, te dejo espacio para que tú pienses lo que tú creas, para que te desarrolles.

P: "Sí, pero es que mi hijo no es un adulto. Es que mi hijo no sabe hacer nada".

CR: Ese es el efecto pigmalión, efectivamente, tu hijo va a seguir comportándose como un crío toda su vida y va a seguir sin hacer nada toda su vida porque esa es la expectativa que estás poniendo tú en él, como hablábamos antes. Esa es tú expectativa y creencia.

P: Explícanos...

CR: Cuando eres pequeño, tú no cuestionas las cosas, no te lo planteas, te lo dicen te lo crees, tan simple como eso.

A lo mejor a ti de pequeño te han dicho: "Es que eres un inútil en matemáticas", entonces no te has puesto a plantearte: A lo mejor no soy un inútil", porque ya lo tienes ahí metido y entonces tendrás 17 años, 18 años, 23 años y dirás: "Yo es que soy un inútil en matemáticas". Pero nunca te has planteado que no sea así: "No, porque es que mira, en el colegio saqué malas notas en matemáticas, en la universidad saqué malas notas en matemáticas" y dices ¡Ah!, y ¿qué vino antes, el huevo o la gallina? ¿Tenías esa creencia y por eso has sacado esas malas notas? o ¿al revés? Yo pienso que es la primera, que es que tu tenías esa creencia y por eso toda tu experiencia te ha venido confirmando que eres un inútil en matemáticas.

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LA ACTITUD Y LA MOTIVACIÓN: "CAMBIA DE ACTITUD, CAMBIA DE ACTITUD"

P: Esto que me estás contando, ¿lo has aprendido tú? o realmente ¿te lo han hecho ver?

CR: ¿Qué diferencia hay?

P: Una que realmente lo hayas visto y entendido tú y otra que, por ejemplo, te lo haya hecho ver tu madre o en la carrera.

CR: Las dos cosas. Yo desde pequeña he sabido siempre la importancia de la actitud. A mí desde pequeña mi madre siempre me ha dicho que la actitud es determinante y lo que puede cambiarte.

Mi madre me decía algo era "Cambia tu actitud, cambia tu actitud" no me decía: "Cambia el resultado o cambia la manera de hacer las cosas", sino cambia tu actitud, porque en el momento que cambias la actitud te va a cambiar todo.

Y luego está el tema de la motivación, que para mí siempre ha sido importante. La diferencia entre una persona que consigue algo y la que no lo consigue es la motivación. Entonces investigué mucho sobre este tema y llegué al tema de las creencias. Cuando hice el curso de coaching y de inteligencia emocional hablaban mucho de las creencias, luego también estuve con Tony Robbins. Tony Robbins y ataca principalmente a las creencias (o sea, la PNL) al final son como caminos neuronales, que los tienes ya automatizados.

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P: Entonces ¿se pierde a un número importante de personas ya que cada uno necesita su tiempo para entender algo que se está explicando en casa, en clase, en el trabajo?

CR: Es que yo creo que también es un poco el efecto pigmalión y de la profecía autocumplida.

Me encanta un ejemplo que ponía un profesor mío y que yo llevaba pensando mucho tiempo. Imagínate: Sales de trabajar y vas vestido de trabajar y justo te han ascendido ese día e invitas a tu pareja a un restaurante increíble sabiendo que es caro y que vas a dejar propina, porque me apetece, porque estoy feliz. Y el camarero piensa: "¡Uy!, como vais así con pintas (no estáis ni bien ni mal, simplemente estás en un restaurante de lujo y no vas de lujo)". Entonces él ya en su cabeza piensa inconscientemente porque el 90% es inconsciente: "Estos no me van a dar un duro", y deja de atenderte. No es que deje de atenderte, pero es que le da muchísima más importancia al resto de mesas y de ti pasa.

Y entonces dices: "¿Y a este qué le pasa? Le he llamado ya 5 veces y no me hace ni caso, y sigue pasando"... ¿Qué pasará? Que te irás de ese restaurante sin darle propina. ¿Al final qué ha sido? Ha sido la profecía autocumplida, el camarero tenía la expectativa de que esa persona no te iba a dar nada y efectivamente no te ha dado nada. Así de simple. Eso también pasa en nuestras relaciones. Creo que nos ajustamos mucho a las expectativas que tienen de nosotros, sobre todo cuando eres niño y joven porque cuando eres adulto ya vas un poco más a tu rollo... aunque también.