El cúmulo RCW 38, un colorido paisaje celeste a 5.500 años luz

Cúmulo estelar RCW 38
ESO/K. MUZIC
Actualizado 11/07/2018 12:58:20 CET

   MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Esta imagen muestra el cúmulo estelar RCW 38, captado por el instrumento infrarrojo HAWK-I, instalado en el VLT (Very Large Telescope) del ESO, en Chile.

   Observando en longitudes de onda infrarrojas, HAWK-I puede examinar cúmulos de estrellas ocultas en polvo como RCW 38, proporcionando una visión sin precedentes de las estrellas que se están formando dentro. Este cúmulo contiene cientos de estrellas jóvenes, calientes y masivas, y se encuentra unos 5.500 años luz de distancia, en la constelación de Vela.

   La zona central de RCW 38 aparece aquí como una región brillante, teñida de azul, una zona habitada por numerosas estrellas muy jóvenes y protoestrellas que están todavía en proceso de formación. La intensa radiación que emiten estas estrellas recién nacidas hace que el gas circundante brille intensamente.

   Esto contrasta con las corrientes de polvo cósmico, más frío, que atraviesan la región, y que brillan suavemente en tonos oscuros de rojo y naranja. El contraste crea esta escena espectacular, una obra de arte celeste, informa el European Southern Observatory (ESO) en un comunicado.

   Hay imágenes anteriores de esta región, obtenidas en longitudes de onda del rango visible, que son notablemente diferentes: las imágenes ópticas aparecen más vacías de estrellas debido a que el polvo y el gas bloquean nuestra visión del cúmulo. Sin embargo, las observaciones en el infrarrojo nos permiten mirar a través del polvo que oscurece la vista en el óptico, permitiendo que nos adentremos en el corazón de este cúmulo de estrellas.

   HAWK-I, instalado en Unidad de Telescopio 4 (Yepun) del VLT, opera en longitudes de onda del infrarrojo cercano. Tiene muchas funciones científicas, incluyendo la obtención de imágenes de galaxias cercanas o de grandes nebulosas, así como de estrellas individuales y exoplanetas. GRAAL es un módulo de óptica adaptativa que ayuda a que HAWK-I produzca estas espectaculares imágenes.

   Hace uso de cuatro rayos láser, proyectados en el cielo nocturno, que actúan como estrellas artificiales de referencia y que se utilizan para corregir los efectos de turbulencia atmosférica, proporcionando una imagen más nítida.

   Esta imagen fue captada como parte de una serie de observaciones de prueba -- un proceso conocido como verificación científica -- de HAWK-I y GRAAL. Estas pruebas son una parte integral de la puesta en marcha de un nuevo instrumento en el VLT e incluyen un conjunto de observaciones científicas típicas que comprueban y demuestran las capacidades del nuevo instrumento.