El disco de la Vía Láctea se extiende hasta 200.000 años luz

Disco de la Vía Láctea
IAC
Actualizado 09/05/2018 16:51:45 CET

   MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

   Si un humano pudiese viajar a la velocidad de la luz, tardaría 200.000 años en atravesar el disco de la Vía Láctea, según un estudio con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias.

   Las galaxias espirales, como la Vía Láctea, se caracterizan por poseer un disco de escaso grosor donde se encuentran la mayor parte de las estrellas. Estos discos tienen un tamaño limitado y, a partir de cierta distancia, ya casi no hay estrellas.

   En la Vía Láctea no se tenía constancia de que hubiera estrellas de disco a distancias del centro mayores que dos veces la del Sol. Es decir, se pensaba que la estrella más cercana a la Tierra se encontraba situada a la mitad del radio galáctico. Sin embargo, sí las hay y bastante más lejos, a más del triple de esa distancia. Incluso es probable que algunas superen el cuádruple de esa distancia.

   "El disco de nuestra galaxia es enorme: de unos 200.000 años luz de diámetro", señala en un comunicado Martín López-Corredoira, investigador del IAC y primer autor del artículo que ha publicado recientemente la revista 'Astronomy & Astrophysics' y en el que han colaborado investigadores del IAC y el NAOC.

   A grandes rasgos, se podría imaginar que las galaxias como la Vía Láctea están compuestas por un disco, en el que giran unos brazos espirales, y un halo, con forma esférica, que lo envuelve. En la elaboración de esta investigación se han comparado las abundancias de metales en las estrellas en el plano galáctico con las del halo, para encontrar que hay mezcla de halo y disco hasta las grandes distancias indicadas.

   Los investigadores han llegado a estas conclusiones tras realizar un análisis estadístico de datos cartografiados de APOGEE y LAMOST, dos proyectos que obtienen espectros de estrellas, es decir, información sobre su velocidad y composición química.

   "Usando el contenido en metales de las estrellas de los catálogos, con la combinación de atlas espectrales de alta calidad como APOGEE y LAMOST, y la distancia a la que sitúan los objetos, hemos comprobado que hay una fracción apreciable de estrellas más allá de donde se suponía que acaba el disco de la Vía Láctea", explica Carlos Allende, investigador del IAC y coautor de esa publicación.

   Por su parte, Francisco Garzón, investigador del IAC y otro de los autores del artículo, aclara que no se ha hecho uso de modelos, que a veces solo dan las respuestas para las que se han diseñado. "Solo estadística sobre un gran número de objetos --apunta--. Los resultados están, pues, libres de suposiciones apriorísticas, más allá de unas pocas firmemente establecidas".