Hallan un río submarino de arena y fango en el Golfo de Cádiz

Actualizado 06/02/2012 15:30:18 CET
Prospección
Foto: IODP

MADRID, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

   La expedición 339 del Programa Integrado de Perforación Oceánica (IOPD) vuelve a tierra tras perforar 5,5 kilómetros de fondo marino, durante la cual han descubierto un río submarino de arena y fango en el margen Ibérico Atlántico, que data de hace 6 millones de años de antigüedad.

   Así, según informa el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), el equipo científico ha regresado a tierra tras una expedición a bordo del buque de investigación JOIDES Resolution, dentro del Programa IOPD 'Mediterranean Outflow', tras la que se han recuperado unos 5,5 kilómetros de sedimentos a profundidades nunca perforadas en el Golfo de Cádiz.

   El equipo, de carácter internacional --compuesto por  35 científicos de 14 países-- ha hallado "nuevas" evidencias sobre los pulsos tectónicos de la Tierra, y un "detallado" registro de los cambios climáticos y los hallazgos que apoyarán la exploración de gas y petróleo en el futuro.

   Concretamente, el buque JOIDES Resolution, que zarpó el 17 de noviembre de las islas Azores hacia el Estrecho de Gibraltar y ha navegado sobre la enorme línea de sutura profunda en la corteza terrestre que enlaza la Dorsal Medio-Atlántica (donde se originó el Océano Atlántico) con el Mar Mediterráneo.

   Este límite es el que marca donde se deforma y acomoda, "lenta pero inexorablemente", la placa tectónica africana contra la placa tectónica europea, donde abundan los terremotos, según señala el IGME en un comunicado.

   A este respecto, los investigadores señalan que los océanos de mundo están "lejos de ser estáticos" y ha añadido que muchas corrientes circulan a distintas profundidades por debajo de la superficie del mar, formando una cinta transportadora de calor y energía que controla y amortigua el clima global de la Tierra.

   Además, la investigación revela que los pasillos oceánicos pueden afectar la circulación de estas corrientes y que el estrecho de Gibraltar, precisamente, es uno de estos pasillos submarinos que, estuvo cerrado varios cientos de milenios y que, posteriormente, se abrió hace 6 millones de años.

   Actualmente, una "poderosa" cascada de agua Mediterránea se extiende hacia el Océano Atlántico, tras salir a través del Estrecho de Gibraltar.

   Esta masa de agua es "más salada" que las del Atlántico, porque es más densa, y se hunde talud abajo hasta las profundidades mayores de 1.000 metros, erosionando los fondos marinos rocosos, excavando cañones submarinos y construyendo montañas de fango en un paisaje submarino apenas conocido. Estos depósitos albergan un registro climático y tectónico que se extiende más allá de los últimos 5,3 millones de años.

   Por otro lado, el equipo ha encontrado evidencias del pulso tectónico a consecuencia de la confluencia de las placas africana y europea y apunta que esta actividad sería responsable de las constantes subidas y bajadas de las estructuras claves dentro y alrededor del pasillo oceánico.

   Precisamente, este efecto habría producido "fuertes terremotos y tsunamis que han generado importantes flujos de masas arenosas al mar profundo. Concretamente, en cuatro de los siete puntos de perforación, hay una parte importante del registro geológico que ha desaparecido. Estos hiatos evidencian la existencia de una corriente tan intensa que consiguió erosionar el fondo marino.

   La investigación, en la que han participado los científicos Javier Hernández-Molina, de la Universidad de Vigo (España) y en ella ha participado la Dra Estefanía Llave Barranco, científica especialista en Geología Marina del Departamento de Investigación y Prospectiva Geocientífica del IGME.

NUEVAS POSIBILIDADES PARA LOS HIDROCARBUROS

   Asimismo, los depósitos arenosos se encuentran en tres escenarios arenosos, como relleno de canales, como "potentes" capas dentro de los montículos de fango y como "única lámina" que llega a extenderse casi 100 kilómetros desde la salida del Estrecho de Gibraltar. Esto es muestra de la gran intensidad, alta velocidad y larga duración de las corrientes de fondo mediterráneas.

   El hallazgo podría significar un giro en las futuras exploraciones de gas y petróleo a nivel mundial, ya que profundidad, el espesor, la extensión y propiedades de estas arenas, las dota de unas condiciones ideales para que los hidrocarburos queden almacenados ya que las arenas se depositan de diferentes maneras, en canales y terrazas, bajo la influencia de las corrientes de fondo y estas características dan lugar a un nuevo tipo de reservorios de aquellos formados por corrientes turbidíticas.

   Esta arena es especialmente limpia y bien seleccionada, y por tanto muy porosa y permeable. Los nuevos descubrimientos podrían suponer un cambio importante en los futuros objetivos de exploración de hidrocarburos.

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