COMUNICADO: Cinco maneras de evitar caer en errores de novato cuando se emprende

 
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COMUNICADO: Cinco maneras de evitar caer en errores de novato cuando se emprende

Actualizado 28/11/2016 14:22:12 CET

Madrid, a 28 de noviembre de 2016.- Tomar la decisión de emprender no es fácil. Entre una buena idea y la materialización de la misma hay un camino lleno de rosas y espinas que pocos terminan recorriendo. El miedo al fracaso es el primer obstáculo que el emprendedor debe superar, pero sin riesgo no hay beneficio que valga ni éxito que merezca la pena.

    Emprender es duro, sí, por eso es fundamental hacer algo que motive hasta tal punto que no se desee hacer otra cosa. Pero ya lo dice el poeta urbano: 'shit happens, incluso cuando el nicho elegido encaja con los gustos y el perfil del emprendedor. Las cosas pasan y, atendiendo a la ley de Murphy, la probabilidad de que todo sea un desastre es alta si se ponen los medios para que todo salga mal.

Planificar, medir y actuar

    La teoría de Murphy asusta, pero no hay que caer en el desánimo. Por el contrario, hay que enfrentar el futuro con optimismo y hacer todo lo posible por evitar caer en los típicos errores de los emprendedores primerizos. Lo principal es planificar todo al dedillo, y para ello lo mejor es fijarse cómo han llegado a la cima otros profesionales que se mueven por el mismo nicho.

    Normalmente, el éxito de emprendedores que terminan siendo influencers reside en medir, analizar y actuar. Pueden darse algún que otro tortazo, pero algo sale siempre bien repitiendo ese patrón de recogida de información e implementación de acciones concretas. Con el tiempo y la práctica los planes se vuelven más sofisticados y la toma de decisiones mejora gracias a la capacidad de anticipación.

Poner el esfuerzo y la eficiencia siempre por delante

    Planear no sirve de nada si al final la productividad brilla por su ausencia. Lo ideal para que esto no ocurra es organizar cada jornada como si fuera la primera, poniendo el foco en la eficacia, administrando tareas por categorías e importancia, identificando las acciones más productivas, etc. La cuestión es sacar cada vez más partido a la misma cantidad de trabajo, es decir, exprimir al máximo los recursos disponibles.

    Por otra parte, hay que dar el callo con la misma constancia el "día 0" que el "día 150". Eso de dejar para mañana lo que se pueda hacer hoy no cuela; el emprendedor de éxito trabaja hasta que consigue sus metas (las diarias y las globales). No es cuestión de meterse un tute de no te menees, eso no es sano. Solo hay que seguir la planificación sin remolonear.

Gestionar bien los tiempos de actividad y descanso

    Esforzarse no implica desfallecer, más que nada porque no es bueno ni para la salud del emprendedor ni para la del proyecto. Toda fase de trabajo necesita su contrafase de descanso y dispersión. El darse la paliza padre los primeros meses como si no hubiera un mañana es un error que cometen muchos emprendedores novatos. En algunos casos ocurre por desconocimiento, en otros por temeridad, pero de cualquier forma matarse a currar es contraproducente.

    Definir días libres y horas de ocio diarias es esencial, sobre todo cuando hablamos de autónomos. Al trabajar para terceros le "obligan" a descansar y puede desentenderse, pero ¿quién le dice al emprendedor que tiene que parar a tomarse un refrigerio? Sin un equipo de trabajo, nadie; y el perfil típico del emprendedor es el que empieza solo. Cuando la idea cuaja y los beneficios llegan se suele sumar alguien, pero hasta entonces la gestión de los tiempos depende de uno mismo.

No volverse loco con las redes sociales

    Otro error de novato es echar demasiadas horas metidos en redes sociales. Cierto que son buenísimas para moverse y hacer crecer el negocio al principio, pero no son la panacea. Más cierto aún es que a través de las redes sociales se conoce gente que puede aportar valor a la empresa o clientes potenciales, pero existe un peligro: terminar deambulando por LinkedIn o Facebook sin rumbo.

    No es raro acceder a una red para realizar una gestión de 15 minutos y terminar navegando durante horas haciendo cosas que nada tienen que ver con el proyecto. De nuevo, si el negocio depende exclusivamente de uno mismo, hay que controlarse. Si la responsabilidad es compartida, lo mejor es que el menos "adicto" a las redes se encargue de estos menesteres virtuales y digitales.

Hacerle un hueco al marketing de contenidos

    El marketing de contenidos no puede faltar en ningún proyecto, por muy modesto que sea. En pleno siglo XXI es prácticamente imposible salir a flote sin una estrategia de comunicación que incluya una web corporativa o espacios digitales donde establecer vías de comunicación con los clientes. La creación de contenidos y las publicaciones es tan importante hoy en día, que pueden determinar si un negocio crece o se hunde.

Empresa: OlimpoMarketing

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