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COMUNICADO: ¿Estamos sobreexpuestos?

Internet
FREEPIK
Actualizado 25/11/2016 12:57:30 CET

25 de noviembre de 2016

Cada vez son menos los ciudadanos que no tienen perfiles en las redes sociales. Incluso quienes no los utilizan de manera activa, quieren tener presencia online para, al menos, estar informados de manera rápida y eficaz de lo que pasa en su entorno. Las acciones que emprendemos en la web dejan un rastro digital que es prácticamente imborrable, y eso es luego utilizado por empresas que aprecian mucho toda la información de usuarios que se les pueda proporcionar.

 

No solo empresas. En 2013, el ex agente de la CIA, Edward Snowden, reveló que la agencia de estadounidense, dependiente del gobierno, ha desarrollado programas de ciberespionaje mediante los que han ingresado directamente en los servidores de Google, Facebook, Apple, Skype y otros gigantes de Internet que, en realidad, estaban implicados. A ello se sumaban también compañías de teléfono. La vigilancia en Internet, de hecho, parece haberse normalizado aprovechando (en la mayoría de ocasiones) el desconocimiento de los ciudadanos, y cada vez más países modifican su marco legislativo para poder acceder a datos sin autorización.

 

Citamos las redes porque es objeto de estudio de disciplinas que van desde el marketing digital hasta la netnografía, la disciplina que estudia los grupos y comunidades en Internet desde un punto de vista etnográfico. Pero con una simple búsqueda que realices, ya estás arrojando información sobre ti.

 

Las webs de contactos

 

Cada vez más personas se abren perfiles en páginas webs de contactos para encontrar a su media naranja o para, simplemente, tener encuentros sexuales casuales sin tener que ir más allá, lo que también se está convirtiendo en habitual. A la hora de encontrar a la persona que se está buscando, hay que introducir mucha información personal y confiar en los filtros de este tipo de páginas, por lo que éstas se han convertido en el paradigma a la hora de saber cómo Internet (más bien, la gente que está detrás) manejan nuestros datos personales.

 

Ejemplos son Edarling, Meetic y Tinder. La primera de ellas, de hecho, cuenta en su plantilla con una psicóloga que es además portavoz científica del portal, Wiebke Neberich, que explicó a la revista Quo cómo buscan pareja en la famosa red de contactos. El objeto de su trabaja es tratar de predecir dos parámetros básicos a la hora de hablar de una relación apropiada: la estabilidad y la satisfacción.

 

Para ello, en eDarling se basan en algoritmos informáticos y en la valiosa información que proporcionan sus usuarios, que llegan a contestar más de 230 preguntas en un cuestionario inicial que les pregunta desde datos simples como su edad o su nivel educativo, a aspectos de su personalidad. Pasan también, por supuesto, por sus gustos y preferencias.

 

Por supuesto, las ganancias de eDarling no se explican solo por la tarifa que abonan usuarios que, en su mayoría, buscan una relación duradera, de 137 euros por seis meses según datos de un estudio realizado por la Organización de Consumidores (OCU). El negocio que es este portal web también está basado en el análisis y la venta posterior de todos esos datos de sus usuarios que son íntimos y personales.

 

Las redes sociales

 

Como reconocía el presidente de la red social profesional Xing, Stefan Gross-Selbeck, la información se ha convertido en el petróleo del siglo XXI. No hace falta que empresas y gobiernos nos pongan una cámara en la ducha, ya tienen a las redes sociales. Además, no son pocos los que han tapado sus webcams después de ver a Mark Zuckerberg, cofundador y director ejecutivo de Facebook, hacer lo propio.

 

Facebook, precisamente, hizo ya en 2014 una operación por valor de 19.000 millones de euros para comprar información personal de usuarios a WhatsApp. Pero además de para venderlos, ¿qué hacen las redes sociales con nuestros datos? Los usos comerciales son infinitos.

 

No solo hablamos de la información que proporcionamos directa y voluntariamente. También hablamos de nuestras interacciones con otras personas, desde el más mínimo “Me gusta”. El ejemplo más obvio se puede ver en por qué te aparece constantemente el vestido por el que te interesaste hace dos días en una tienda online.

 

Al margen del uso de los datos objetivos que se posean por parte de las empresas, la psicología se ha interesado por cuestiones que pueden parecer nimias, como las fotos de perfil o las portadas para Facebook que un usuario utilice. Las frases de amor, las imágenes románticas, las últimas anécdotas con los amigos recogidas en redes Todo eso no es medido en profundidad por los expertos en Big Data, pero también es información relevante.

 

La psicóloga y experta en redes Ana Terrón, establece perfiles aproximados de personalidad en función de las mismas fotos de perfil. Así, quien escoge una foto de cuando era un bebé como perfil, podría ser una persona nostálgica, mientras que quienes muestran su rostro sin retoques, sonriendo y centrados en la imagen, podrían ser personas a las que les gusta mostrarse tal cual son.

 

Emisor: Promonet SL

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