COMUNICADO: ¿Te gustaría hacer una película?

PIXABAY
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Actualizado 12/01/2018 12:00:37 CET

Como aficionados al cine, podemos estar a un lado u otro de la pantalla. Aunque hacer una película es bastante más complejo que sentarse con tus palomitas para verla

Madrid, 12 de Enero 2018.-El amor por el cine tiene muchas variantes. Hay quien disfruta de sentarse a ver algún clásico, de esos que por mucho tiempo que pase siguen estando de moda. También podemos sentir la llamada de la interpretación, aunque para eso es evidente que se necesita un poco de talento. Al igual que para convertirse en cineasta, posiblemente una de las opciones más emocionantes, pero también de las más duras.

Si tienes ganas de saber qué es lo que hay detrás de alguna de tus películas preferidas. O si tal vez estás pensando en hacer la tuya propia, antes de empezar tienes que entender algunos de los procesos por los que se debe pasar. Todo esto es simplificar demasiado, ya que entre uno y otro puede haber muchos más, dependiendo del tipo de película que quieras hacer. Pero puede servirte para conocer un poco más de cerca el cine por dentro.

   

Las distintas fases de una película

La creación de una película, incluso si se trata de un pequeño cortometraje, empieza mucho antes de grabar. Básicamente podemos dividir el proceso en tres partes: la preproducción, el rodaje propiamente dicho y la postproducción.

Cada una de estas fases requiere de tiempo y gente. A veces, sobre todo en pequeñas producciones independientes o proyectos bastante modestos, se intenta solapar un proceso con otro para adelantar tiempo. Aunque lo normal es que se hagan en fases bien diferenciadas para que no haya demasiados problemas.

Pasemos ahora a comentar uno por uno cada proceso.

   

Antes de empezar a grabar: la preproducción

Se puede decir que la preproducción empieza cuando se tiene la idea de rodar una película. A partir de ahí, hay que escribir un guión, que antes de empezar seguramente sea adaptado y cambiado en parte o por completo. Todo dependerá de cuántas personas tengan acceso a este, además de los propios guionistas.

Una vez que se tiene la idea clara, hay que seleccionar a los actores. Dependiendo del número de papeles y su relevancia, el casting llevará más o menos tiempo. Mientras, comienzan otras tareas complementarias como la búsqueda de apoyos económicos, los escenarios o la contratación de personal que trabaje detrás de las cámaras. Además, el guión se convierte en un storyboard, más gráfico y que se utilizará como guía para saber cuál es la idea que se quiere reflejar en cada escena.

   

El rodaje como tal: la producción

Teniendo clara la historia y sus personajes, así como quién se encargará de dar vida a cada uno, comienza el proceso de producción. Lo que conocemos normalmente como rodaje, que incluye una gran cantidad de trabajo que no siempre acaba estando en la película.

No te creas que la grabación se hace en el orden en el que verás después la película. Hay que tener en cuenta elementos como el clima, si los actores están disponibles o tienen otros compromisos, que la localización en la que se quiere grabar lo permita, etc.

Hoy, salvo que tengas una gran productora internacional o un presupuesto muy corto y grabes con una cámara doméstica, lo normal es que las películas se hagan con equipos de alquiler. El alquiler de camaras a veces incluye a profesionales que las manejan, así como técnicos en los diferentes procesos de producción, no solo en el rodaje propiamente dicho. Una de las más importantes en estos momentos, y que incluso utilizan producciones de cine de mucha categoría, es Camaleón Cinema Services, con gran experiencia en este campo.

   

Reunir y colocar las piezas del puzzle: la postproducción

Tras la grabación de todo el material, podemos comparar la película con un puzzle en el que tenemos las piezas, pero todavía hay que colocarlas de tal manera que nos muestren la imagen adecuada. El proceso de postproducción puede ser el más largo de todos. De hecho, hay películas que se graban en unos cuantos meses, pero tardan más de un año en ver la luz. El porqué es bastante sencillo: se tienen que invertir muchas horas de trabajo hasta dar con la película que se espera.

En esta fase se recogen las escenas, que a veces se han grabado varias veces, se eligen las que encajan mejor con la línea que se está buscando, se cortan y montan hasta tener una historia completa. Pero hay mucho más.

No hay película que se precie sin una banda sonora, así que se prepara la música, los efectos con los que darle más sentido a determinadas escenas y esas voces que se oyen sin que las diga uno de los actores que hay en ese momento ocupando el plano. Incluso puede que se graben algunos diálogos de nuevo si por determinada razón parece que no encaja algo en una escena.

También hay efectos especiales que añadir, si es que la película lo necesita y el presupuesto lo permite.

¿Y después?

Tras todo este trabajo, tendrás lista tu película. Pero aún no se ha terminado el trabajo. Llega el momento de la promoción, sobre todo si se quiere proyectar en la gran pantalla. A veces se presenta en un festival de cine o se lleva a concurso. Otras, se intenta vender a un canal de televisión. Todo depende de lo ambicioso del proyecto y de quién esté detrás.

Si todo ha funcionado, llegará el momento de hacer copias y llevarlas a las salas para que la película se estrene oficialmente. Un momento en el que realmente se la juega todo el trabajo que hay detrás.

Como ves, hacer una película es de todo menos sencillo. Aunque no hay nada más satisfactorio que ver cómo la gente llena las salas de los cines o se acomoda delante del televisor con sus palomitas, y disfruta de la historia sin pararse a pensar en todo lo que hay detrás. Así es la magia del cine, que tiene muchos trucos pero apenas se conocen.

Después de todo esto, ¿te animas a hacer una película?

   

Empresa: OlimpoMarketing

Autor: Pedro Fernández

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