Absuelven a un policía local de Burjassot que disparó contra un coche que huía e hirió a un ocupante

Actualizado 10/05/2006 20:38:14 CET

VALENCIA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La sección cuarta de la Audiencia de Valencia ha decidido absolver a un policía local de Burjassot, acusado de disparar contra un vehículo que se dio a la huida y de herir a uno de sus ocupantes, al considerar que no resulta creíble la versión de los testigos que viajaban en el vehículo de que no reconocieron en el agente su condición de municipal, y porque cree que "evidentemente resulta sospechoso y justifica el inicio de la actuación" el que circularan de noche, sin luces, y por una zona periférica de la población.

La sala declara probado que el acusado estaba patrullando junto con otro agente sobre las 0.30 horas del 16 de febrero de 2003 cuando en una calle vieron a un vehículo que circulaba despacio y sin luces y en otra vía cercana observaron a dos individuos que manipulaban algo en un coche aparcado.

El agente dio el 'alto policía', aunque no atendieron su orden y los dos individuos subieron al coche que arrancó y aceleró velozmente el vehículo en dirección al agente, que tuvo que sacar el arma reglamentaria y realizar un primer disparo de advertencia al aire. Como el vehículo no cesó en su acometida, realizó un segundo disparo al suelo en dirección al coche.

El proyectil rebotó en el suelo y penetró en el habitáculo del motor, por lo que el acusado se tuvo que apartar para no ser arrollado. Una vez el coche le rebasó, disparó dos veces hacia las ruedas, una de las cuales, perforó el habitáculo y siguió su trayectoria hasta afectar a la pierna derecha del conductor.

Uno de los ocupantes sufrió una herida que requirió 83 días para su sanidad. En la huida, el coche se cruzó con un móvil policial que circulaba con la señalización sonora y luminosa activadas y no detuvo su herida hasta ser bloqueado por varias patrullas en Benimàmet.

La sala ha tenido en cuenta la actuación del acusado "desde la perspectiva del conocimiento de la realidad que, en ese momento podía tener, y de las especiales responsabilidades que la ley le impone, por su condición de policía y autoridad, y no desde la realidad que ahora se conoce".

Así, señala que los jóvenes huyeron sin respetar la orden de parar. Ahora, realizada toda la prueba, la sala explica que se ha comprobado que estas personas "ni constituyen una banda armada ni son terroristas ni tienen una especial peligrosidad, aunque reconocen en la vista, con inusitada franqueza, que estaban 'robando' los espejos retrovisores de un coche porque 'molaban', lo que ya evidencia la total falta de respeto a uno de los valores esenciales de nuestro ordenamiento: la propiedad".

El tribunal subraya que es "público y notorio el aumento de la criminalidad en la zona, por la actuación de bandas armadas y organizadas procedentes de ciertos países, y de bandas igualmente violentas, con la comisión de delitos de la más diversa modalidad". Con estos antecedentes, y con el coche circulando de noche, sin luces y por una zona periférica, "evidentemente resulta sospechoso y justifica el inicio de la actuación del acusado" que, en esas circunstancias, se vio obligado a intentar detenerlos "por cumplimiento del deber y por propia defensa".

En este sentido, señala que si los dos últimos disparos fueron necesarios o no y si la apreciación del acusado sobre la peligrosidad del caso fue correcta o se excedió, son cuestiones "difíciles de determinar" y por ello aplica el principio de 'in dubio pro reo'.

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