La comunidad educativa califica de "caso extremo y aislado" una supuesta agresión a un profesor en Valencia

Actualizado 04/08/2006 14:23:50 CET

MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -

Miembros de la comunidad educativa consideran que el caso de una agresión a un profesor en un instituto de Valencia, de tratarse de una situación de violencia escolar por parte de un alumno, es un hecho "extremo y aislado" dentro del sistema de enseñanza, ya que no es una práctica habitual en las aulas españolas. De hecho, la Consellería de Educación de la Generalitat valenciana considera que, de momento, no hay indicios de que sea un hecho relacionado con el ámbito escolar.

En este sentido, representantes de los profesores creen que no es un hecho común que se dé en los institutos españoles. No obstante, el secretario general de la federación de enseñanza de UGT, Carlos López, solicitó, en declaraciones a Europa Press, que el Observatorio sobre la Violencia Escolar que contempla el Plan de Convivencia Escolar, impulsado por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC), debe señalizar las zonas o escuelas con más conflictividad para dotarlas de nuevos perfiles profesionales.

Asimismo, el portavoz de STEs, Augusto Serrano, abogó por incorporar trabajadores sociales en las plantillas de los institutos para trabajar con los propios alumnos y con sus familias, por lo que entiende que debe "perfeccionarse mucho" el Plan diseñado por Educación en este sentido. De todas formas, dijo a Europa Press que este tipo de violencia "no es algo generalizado en las aulas hoy en día".

Desde el ámbito de los padres, la presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (CEAPA), Lola Abelló, explicó a Europa Press que, de confirmarse una posible agresión por parte de un estudiante a este docente del Instituto Jordi Sant Jordi de Valencia, se trata de una cuestión "absolutamente extrema" porque dice estar comprobado que en España es donde se da menos violencia en las aulas. A su juicio, las situaciones que se registran en el ámbito escolar son cuestiones de "incivismo".

Para esta representante de los padres, la expulsión del estudiante no es siempre la mejor estrategia para corregir una situación de conflictividad porque los niños "disruptivos" sienten "alivio", abogando por medidas como que el alumno realice trabajos para la comunidad, con la finalidad de hacer frente a esa "ruptura de normas". En esta línea, Abelló señaló que "muchas veces" el alumno lleva los problemas con los que se encuentra en la sociedad o en la familia a la escuela, a la que calificó de "sociedad en diminuto".

Por su parte, el presidente de la Confederación Nacional Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, cree que, de confirmarse una supuesta agresión por parte de un estudiante al docente, supondría una "llamada de atención más" sobre el incremento de casos de violencia en las aulas españolas, aunque reconoció que éste es "extremo". A su juicio, el Plan de Convivencia del Gobierno no atajará esta situaciones y está "abocado al fracaso" porque "no ha contado todavía con los padres".

Este representante de padres católicos dijo a Europa Press que el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) ha perdido una ocasión "magnífica" en el diseño de la Ley Orgánica de Educación (LOE) de inculcar en los estudiantes en el valor del esfuerzo y dotar a los profesores de las medidas adecuadas para conseguir autoridad y el respeto por parte de los alumnos, además de diseñar "errores" como la posibilidad de que los niños hagan "huelga". Por ello, Carbonel augura que la "preocupante" violencia escolar irá en aumento.

UDE ABOGA POR LAS EXPULSIONES DE CLASE.

Desde el punto de vista de los estudiantes, el presidente de Unión Democrática de Estudiantes (UDE), Álvaro Vermoet, cree que no es habitual que se den agresiones por parte de alumnos a docentes pero sí hechos de "indisciplina y descrédito" de los jóvenes hacia sus profesores porque en la búsqueda de "un igualitarismo utópico" se quitó a la comunidad docente la posibilidad de expulsar a los estudiantes del aula y de "toda capacidad de hacer frente" a situaciones disruptivas.

Así, Vermoet ve necesario modificar las sanciones a los alumnos, establecer normas de disciplina y que el docente recupere su autoridad en el ámbito escolar. "Los estudiantes que queremos que haya un buen clima de convivencia y estudio en las aulas creemos que se debe posibilitar echar a los alumnos de clase e, incluso, del centro", señaló a Europa Press el presidente de UDE.

A ello, el portavoz del Sindicato de Estudiantes (SE) en Valencia, José Ignacio Cases, dice que estos casos no son "absolutamente nada comunes": "Las agresiones en los institutos no son ni mucho menos lo habitual", afirmó, en declaraciones a Europa Press. A su juicio, el instituto Jordi Sant Jordi de Valencia no es de los más conflictivos pero criticó que las medidas de convivencia no prevén hacer frente a la educación "masificada" que --según este representante estudiantil-- se da en "muchos" centros escolares valencianos.

"Los alumnos conflictivos que necesitan refuerzo y atención personalizada se ven muchas veces segregados en clases para tontos", manifestó Cases, lamentando que alguna vez "no encuentran más salida que la desesperada de violencia para reforzarse a sí mismos". Por ello, denunció en que los casos de violencia escolar se producen porque el sistema educativo está "desestructurado" y la escuela pública es "subsidiaria" por falta de financiación.

Finalmente, el secretario general de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza-Centros Católicos (FERE-CECA), Manuel de Castro, cree que si se llega a casos en los que el estudiante agrede al profesor hasta provocarle lesiones que le lleven al coma "complica muchísimo" la situación de los docentes que no querrán ponerse el frente de un expediente de expulsión, entre otras cuestiones. Aunque considera que casos así no son habituales, defiende centrar la acción en la prevención de la violencia escolar.

"Lo que falla no son las medidas coercitivas, sino las preventivas", afirmó a Europa Press el secretario general de FERE-CECA, abogando por elevar el nivel de exigencia en las aulas y dotar al grupo de profesores de medidas para aumentar su prestigio y apoyar su labor docente. A su juicio, el Plan de Convivencia del MEC es un paso en contra de la indisciplina en las aulas pero no el único.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies