Cultura.- Arqueólogos hallan el zócalo de un muro del siglo IV a.C. en la antigua ciudad íbera de Álon

Actualizado 27/04/2013 15:51:08 CET

ALICANTE, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los trabajos de excavación dirigidos por la arqueóloga Ana Martínez en La Vila Joiosa (Alicante) han sacado a la luz el zócalo de un muro del siglo IV a.C. de la antigua ciudad íbera de Álon, sobre el que se alzaban muros de adobe y una crátera ática con la figura de un fauno dibujada.

Esta intervención arqueológica, realizada en un inmueble de la plaza de la Iglesia, ha permitido excavar por primera vez de forma sistemática muros y suelos que pertenecieron a habitaciones de la antigua ciudad íbera, según ha informado el Ayuntamiento en un comunicado.

Se trata de un hallazgo "extraordinariamente importante" dado que, aunque ya se habían detectado muros y pavimentos en 1992 al abrir zanjas de alcantarillado en la parte más baja del cerro del casco antiguo y grandes basureros de los siglos V a I a.C. en diferentes solares y en el techo de los refugios de la Guerra Civil, ahora se confirma que la extensión de esta importante ciudad ibérica fue al menos similar a la ciudad amurallada medieval de Villajoyosa.

La existencia de dos enormes necrópolis (Casetes y Poble Nou) a los lados de los caminos de entrada a la ciudad ibérica con cientos de tumbas desde el siglo VII a.C. hasta época tardorromana (al menos el siglo V d.C.) ya hacía suponer que la ciudad ibérica debía ser importante y, como en época romana, debió controlar el territorio de la Marina Baixa.

Los trabajos de excavación han sacado a la luz el zócalo de un muro realizado mediante piedras trabadas con barro. Sobre él se alzaban muros de adobe que se derrumbaron y se han encontrado caídos sobre los suelos antiguos. Asociados a este muro se han documentado tres pavimentos superpuestos de tierra apisonada mezclada con cal, testimonio de diferentes ocupaciones de época ibérica.

Los primeros estudios llevan a fechar la estructura en el Ibérico Pleno, concretamente en el siglo IV a.C. y entre los materiales localizados se han encontrado varios fragmentos de una crátera ática de figuras rojas de cierta calidad entre las que se encuentra la de un fauno, símbolo del deseo sexual, que formaban el cortejo del dios del vino, Dioniso.

Asimismo, una de las grandes sorpresas es el hallazgo de un anillo de plata con chatón ovalado decorado con una figura incisa que no se podrá conocer hasta que no termine su restauración, una joya que "pasará sin duda a las vitrinas del nuevo Vilamuseu, que ya cuenta con una colección de joyería ibérica y romana y, sobre todo, feniciopúnica, extraordinariamente rica, aportada por los ajuares de las tumbas de los dos cementerios".