Una historiadora cuestiona en los Octubre el "mito del absolutismo borbónico como sinónimo de modernidad"

Actualizado 24/10/2007 20:43:12 CET

VALENCIA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

La profesora de Historia Moderna de la Universitat de València analizó hoy, dentro de al primera jornada de l'Encontre d'Escriptors incluido en los XXXVI Premis Octubre las consecuencias de la derrota de la Batalla para el territorio valenciano desde el punto de vista político, con la pérdida de los Fueros, así como económico, comercial y social. La estudiosa cuestionó que el "absolutismo borbónico fuera un sistema modernizador, como asegura muchas veces por la historiografía españolista" y consideró, por contra, que fue "regresivo".

Al respecto, la experta aseguró que "comercial y económicamente se tenía la sensación de que con los Austrias habría más libertad para el comercio, y socialmente los campesinos esperaban la abolición de los privilegios feudales". Pérez insistió en que el "absolutismo borbónico fue regresivo puesto que el resto de Europa avanzaba en aquel momento hacia su abolición y la implantación del sistema parlamentario pactista parecido al que había tenido la Corona de Aragón. Por ello, opinó que esta "equiparación absolutismo-modernidad para Carmen Pérez "es un cliché intencionado ideológicamente y no se sostiene con los hechos".

La conferenciante expuso que antes del Decreto de Nueva Planta los Fueros valencianos ya se habían abolido de hecho, puesto que "los Borbones los iban aboliendo a medida que conquistaban ciudades y villas", dijo.

También explicó que este abolición fue cuestionada posteriormente a la aprobación del Decreto de Nueva Planta por la antigua aristocracia seguidora de los austracistas y, también, por reconocidos nobles proborbónicos. Estos últimos defendían que con la reinstauración de los Fueros "se acabaría con el sentimiento popular austracista que perduró durante décadas y que provocó numerosas revueltas".

Posteriormente, intervino en el encuentro el profesor de Historia Moderna de la Universitat de Barcelona Agustí Alcoverro, quien se refirió a las consecuencias lingüísticas y culturales de la derrota. El profesor subrayó que "la represión borbónica no fue sólo de orden político o fiscal, sino también de la memoria de lo que habían sido los diferentes territorios de la Corona de Aragón".

Como ejemplo, Alcoverro se refirió a los "cacheos que se hacían en casas e instituciones para incautar documentos y escritos austracistas o históricos, que posteriormente se llevaban a Madrid". El "terror" impuesto por los vencedores de la Guerra de Sucesión era "terrible y constantes, con ejecuciones diarias y una censura implacable", aseguró el profesor, que añadió que, "incluso, no se editaban tampoco libros de temática favorable a los Borbones para no dejar ninguna constancia escrita de aquella etapa y crear un vacío en la memoria histórica".

Con respecto a las consecuencias lingüísticas, Agustí Alcoverro argumentó que "la sustitución lingüística no fue absoluta ni inmediata por la pobreza de medios" y dijo que "hasta el 1768 no se pudo decretar la prohibición del catalán en la enseñanza porque no habían bastantes maestros para imponer el castellano".

FIN "NACIÓN CATALANA".

Esta situación provocó "la pervivencia del catalán y, según el conferenciante, en esta resistencia está el embrión del futuro catalanismo político y cultural". Aun así, "esta represión, esta prohibición y el nuevo sistema político surgido de la Guerra de Sucesión ha sido desde siempre percibido en la memoria colectiva como el final de la nación catalana".

El ponente dejó constancia además del "vacío en el estudio histórico de la época por lo que se refiere a las consecuencias y dimensiones del exilio austracista, donde queda mucho por estudiar", aseguró.

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