Detenido un hombre por vender en su casa productos robados en comercios

Actualizado 27/04/2013 13:33:01 CET

CASTELLÓN, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Policía Nacional ha detenido a hombre de 48 años, de origen rumano, acusado de vender en su domicilio mercancía robada de distintos establecimientos de Castellón. El varón ya fue arrestado en 2011 por los mismos hechos y cambió entonces de domicilio.

Según ha informado la Jefatura Superior de Policía en un comunicado, las investigaciones se iniciaron en enero y los agentes trataron de descubrir el camino que sigue la mercancía robada de los locales castellonenses. Las vigilancias y seguimientos les condujeron nuevamente a un domicilio situado en la calle San Roque.

En la vivienda se compraba el material directamente a quienes lo habían sustraído y allí mismo lo ponían a la venta. Vecinos de la zona acudían a esta casa para hacerse con los artículos a un precio inferior al de mercado. Por ello, el hombre fue arrestado por un presunto delito de receptación.

Durante el registro en el domicilio, los agentes se incautaron de 6.600 euros, un ordenador, un exprimidor, una batidora, cuatro teléfonos móviles, una cámara de fotos, dos pares de zapatillas de deporte, siete perfumes, ocho botellas de vino, dos de cava, una de licor y una de sidra, varias bolsas de tabaco, nueve paquetes de café, ambientadores, 13 botes de champú, cuatro maquinillas de afeitar y cinco cajas de recambios, entre otros objetos.

Asimismo, los agentes averiguaron que esta persona ya fue detenida en otro domicilio de la misma calle por hechos casi idénticos en 2011, en los que se intervino también una gran cantidad de género que presuntamente procedía de hurtos. Esta persona ya ha sido puesta a disposición de la judicial.

La Policía Nacional, por su parte, ha advertido a los ciudadanos de que la compra de mercancía a sabiendas que procede de la comisión de un delito supone cometer el delito de receptación, castigado hasta con dos años de prisión, y que, además, al adquirir productos en estos pisos, el consumidor no tiene ningún tipo de garantía sobre su calidad ni su conservación.