Un empresario que cobraba a Emarsa 275 euros la hora dice que hizo sus trabajos y que Emshi no le cuestionó

 

Un empresario que cobraba a Emarsa 275 euros la hora dice que hizo sus trabajos y que Emshi no le cuestionó

Juicio Emarsa
EUROPA PRESS
Publicado 24/05/2017 15:40:17CET

Concluyen las declaraciones de los 24 acusados y la vista se retomará el 6 de junio con las testificales

VALENCIA, 24 May. (EURPOA PRESS) -

Rafael Quiles, quien prestaba servicios de asesoría económica en Emarsa y a empresas del exinformático Sebastián García, conocido como 'Chanín', ha explicado que realizó los trabajos por los que cobraba hasta 275 euros la hora, y ha aseverado que la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi) nunca le cuestionó.

Quiles se ha pronunciado así en su declaración ante el tribunal que juzga la pieza principal del caso Emarsa, procedimiento en el que se ha investigado un supuesto desfalco de alrededor de 25 millones de euros en la gestión de la depuradora de Pinedo (Valencia). Se enfrenta a seis años de prisión, tal y como le pide la Fiscalía.

El acusado ha explicado que fue contratado en Emarsa en abril de 2008 para hacer funciones de asesoría contable --pese a que en la empresa pública, tal y como ha recordado la fiscal, ya había un abogado que realizaba esas funciones-- y firmó un contrato indefinido. Cobraba 275 euros la hora y luego le "apretaron un poco" y se rebajó hasta los 250 euros, ha explicado.

Ha indicado que creó su empresa en febrero de 2008 pero ha negado que se originara para facturar a Emarsa --en total, cobró 81.000 euros de esta mercantil entre 2008 y 2010, según obra en la causa--. El acusado ha afirmado que hizo los trabajos por los que cobró, y ha explicado que también ayudaba a Enrique Arnal, ex director financiero, a preparar los presupuestos de la planta. "Me fui ganando su confianza poquito a poquito", ha apostillado.

Preguntado entonces por qué no ha entregado una justificación de sus trabajos, ha respondido que si no ha aportado correos electrónicos justificativos es porque no los tiene. "Yo se los mandaba a Arnal, estaban en su ordenador. La Emshi también es heredera de los documentos de Emarsa y los podía haber aportado", ha afirmado.

En esta línea, se le ha interpelado por qué se le envió desde Emarsa una especie de formulario que le sirviera de guía para hacer su trabajo, y ha señalado que no iba a contestar a esa pregunta. Por último, ha aseverado que no ha tenido ninguna vinculación personal o profesional con el PP y que no ha recibido regalos de Emarsa ni le han costeado viajes. Asimismo, ha destacado que el interventor de la Emshi nunca puso objeciones a su trabajo.

UNA "MARIONETA"

Por otro lado, ha declarado también la acusada Eva Marsal, administradora del Grupo Mas, para quien Fiscalía pide cinco años de prisión. En general, se ha desvinculado de cualquier irregularidad y ha achacado todo el tema de facturación y cobros a su entonces pareja, Enrique Arnal. "Yo era una marioneta en todo esto. Me limitaba a hacer lo que me decían", ha apostillado.

Ha explicado al tribunal que ella siempre confió en su expareja porque llevaba "muy bien" los asuntos de contabilidad y de gestión financiera, y ha señalado que comenzó a trabajar con Emarsa por un catering para un curso de formación que le pidió el exconcejal del PP Juan Carlos Gimeno.

Marsal no ha reconocido como propios muchos documentos que se le han exhibido este miércoles en la vista, entre ellos diversos trabajos. "Yo no he visto esos trabajos ni facturas en mi vida. Esto tiene que estar manipulado. Arnal tenía acceso a todos los apartados del programa y llevaba casi todo", ha agregado. "Yo no haría una chapuza así", ha llegado a decir con la muestra algún documento.

FÓRMULA 1

Por otro lado, a Marsal se le ha preguntado por la compra de unas entradas para la Fórmula 1 y el Open 500. En concreto, se ha investigado en este procedimiento la confección de dos facturas del Grupo Mas por casi 60.000 euros por estos conceptos cuando solo se han justificado unos 8.000. Se remitieron a Viajes Benimàmet y las sufragó Emarsa.

Al respecto, la acusada ha explicado que esto no fue cosa suya, sino de Arnal, y precisamente a raíz de este tema tuvieron una "bronca tremenda", ha manifestado. "Arnal me dijo que sí se habían comprado las entradas y otra parte del dinero se había destinado a contratar a una señora en la empresa que venía recomendada por un concejal de Benetússer. Me comentó que políticamente no era correcto facturar este servicio de la señora en Emarsa", ha expuesto. "A mí todo esto me pareció kafkiano", ha apostillado.

Además, preguntada por si ha viajado a cargo de Emarsa, ha aseverado que se enteró de este extremo tras hacerse pública la causa. "Cuando yo hice estos viajes, no lo sabía. Si Arnal me invitaba a algún viaje, yo encantada de acompañar a mi marido. En aquel entonces ganaba dinero suficiente y yo estaba encantada de la vida de acompañarle", ha dicho, para repetir que desconocía quien lo sufragaba realmente.

Por último, ha cerrado el círculo de las declaraciones de los acusados Cristina Segarra, exmujer de Cuesta, quien está acusada de una responsabilidad civil y no penal. Ha explicado que cobraba 1.600 euros al mes por su trabajo en un centro de transfusión y pidió varios préstamos por la compra de una parcela y de una vivienda que casi sumaban la totalidad de su salario.

Por este motivo, ha indicado que le pidió a Cuesta que le ayudara a hacer frente a la hipoteca, y éste le ingresaba mensualmente dinero en efectivo. También ha dicho que le tuvo que pedir dinero a su hermana para saldar una deuda, que ésta le dio en efectivo y se lo devolvió "como pudo". Respecto a una cuenta que tenía en común con el exgerente y en la que se hacían múltiples ingresos en efectivo, ha afirmado que ella no tenía tarjeta y que no sabe nada de la misma. Además, ha señalado que desconocía que diferentes viajes que pagó su marido los sufragó Emarsa: "Que yo supiera, no", ha apostillado.

Con estos tres acusados se dan por concluidas las declaraciones de los investigados y la vista se retomará el próximo 6 de junio con las testificales. El tribunal permite a los acusados no asistir a estas sesiones y únicamente estarán obligados a comparecer el día de las conclusiones y el último día de juicio para hacer uso de su derecho a la última palabra.

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