Un estudio de la UV revela que las 'monomarentales' son las familias con más riesgo de exclusión laboral

 

Un estudio de la UV revela que las 'monomarentales' son las familias con más riesgo de exclusión laboral

Una madre con su hijo
PIXABAY
Publicado 13/03/2017 11:55:51CET

VALÈNCIA, 13 Mar. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres sin pareja con hijos menores de seis años tienen una probabilidad mayor de estar paradas o de tener contratos temporales, y sufren más dificultades para acceder a recursos económicos debido al "rechazo" que hace el mercado de los costes derivados de tener descendencia, que acaba repercutiendo en la contratación de este colectivo porque asume el cuidado de los niños en un 77,8 por ciento de los casos.

Estas son algunas conclusiones de una investigación de la Universitat de València (UV) que remarca la vulnerabilidad que experimentan muchas mujeres, según la situación familiar en la que viven, ha informado la institución académica en un comunicado.

"Podemos concluir que, respecto a la relación con el mercado de trabajo, el coste de tener hijos sólo recae sobre las mujeres", determina el equipo investigador, que revela que, en el caso de la Comunitat Valenciana, un 77,4 por ciento de las familias monoparentales --tres de cada cuatro--, son 'monomarentales'.

Así lo corrobora el artículo 'Famílies monoparentals i treball remunerat: una anàlisi des del País Valencià', publicado por Sandra Obiol, Rafael Castelló e Immaculada Verdeguer, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UV.

De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Archivos de Ciencias Sociales, si bien el riesgo de pobreza o exclusión social en España era de un 29,2% en 2014, el porcentaje ascendía hasta el 53,3% al hablar de exclusión de familias con una sola persona a su frente e hijos dependientes. A partir de esas cifras, el artículo analiza la posición laboral que ocupan las personas que encabezan familias monoparentales valencianas.

El trabajo está basado en una muestra de 4.107.465 personas en el conjunto español, de las cuales 381.342 residen en la Comunitat, extraída del Censo de Población y Viviendas de 2011 del Instituto Nacional de Estadística. A partir del estudio de la posición en el mercado de trabajo de la muestra, ofrece un análisis sobre el impacto laboral de variables como ser mujer, no tener pareja y tener hijos menores de seis o 16 años, así como el cruce de datos que permite valorar la situación de exclusión de la monomarentalidad.

Una mujer que encabeza una familia monoparental, con un hijo o hija dependiente menor de 16 años, tiene más posibilidades de acabar trabajando en contratos temporales, con salarios por debajo de la media, de estar en el paro o de desarrollar ayuda familiar no remunerada. Según la UV, este hecho es todavía "más cierto" cuando la edad de los hijos es inferior a los seis años, indica la investigación.

No obstante, el artículo señala que el perjuicio se da en la convergencia de las variables, puesto que tener hijos, con independencia del sexo del progenitor, así como tener pareja o no, no producen efectos significativos sobre la posición en el mercado laboral.

Por lo tanto, estas variables son constitutivas de exclusión "sólo en el caso de las mujeres, que conforman un grupo laboralmente segregado cuando se encargan de hijos en edad dependiente pero no tienen pareja".

"ROSTRO FEMENINO"

El artículo concluye que la precariedad laboral tiene "rostro femenino". Por este motivo, el estudio cuestiona que el statu quo de las relaciones -tanto de pareja, como de género, como familiares- se pueda mantener en el futuro. Teniendo en cuenta que el bienestar depende de las rentas del trabajo, los tres expertos plantean que la sociedad "corre el riesgo de avanzar hacia una generación de mujeres para las cuales tener hijos sería un sacrificio al que no estarían dispuestas, no mientras se mantenga una perspectiva de empeoramiento de las condiciones laborales".

Este planteamiento, como señalan los autores, "pone en evidencia que, a pesar de los discursos individualizadores de la estructura social, en este caso el género tiene consecuencias desiguales en la vida de las personas que el Estado de bienestar no palía".

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