Los etarras de Santa Pola admitieron que querían "atraparles cenando", según un perito

 

Los etarras de Santa Pola admitieron que querían "atraparles cenando", según un perito

Las Víctimas Acuden Al Juicio Por El Atentado De Santa Pola
EUROPA PRESS
Actualizado 21/02/2012 15:07:49 CET

"La explosión fue tan grande que o vivíamos o moríamos. Nos tocó vivir", dice el tío de la niña asesinada

MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

Los etarras que son juzgados en la Audiencia Nacional por el atentado cometido contra la casa cuartel de Santa Pola (Alicante) el 4 de mayo de 2002 admitieron en su "cantada" a la dirección de la banda que escogieron las 20.15 horas para hacer estallar el coche-bomba porque querían "atraparles cenando", según ha declarado un agente de la Guardia Civil que ha comparecido como perito.

El experto, que ha declarado durante la segunda sesión del juicio, ha detallado que en el texto, que fue incautado al exjefe militar de ETA Ibon Fernández de Iradi, 'Susper', los miembros del 'comando Argala' detallaban las acciones terroristas que habían cometido en el verano de 2002, entre las que se encontraba el atentado de Santa Pola.

La declaración iba firmada por "Josu Argala", alias que, según los expertos, utilizaba el jefe del 'comando', Andoni Otegi Eraso, 'Iosu'. Éste se enfrenta, junto a Óscar Celarain Ortiz, 'Peio', a 1.180 años de cárcel por esta acción terrorista, en la que murió la pequeña Silvia Martínez Santiago, de seis años, y Cecilio Gallego Alaminos, de 57, que se encontraba en la parada del autobús. Además, resultaron heridas otras 56 personas.

En la primera jornada de la vista oral, que finalizará este miércoles, un mando de la Comandancia de Alicante declaró que la hora escogida por los terroristas era "propicia para causar mucho daño en el cuartel y en la parada del autobús", al tratarse de "un lugar de paso" y "siendo agosto, verano y un lugar de costa". "Para lo concurrido del lugar, poco pasó", añadió otro agente, que realizó la inspección ocular.

Los miembros del instituto armado que han explicado los términos de su pericia ante el tribunal también han detallado que el coche-bomba iba cargado con 100 kilos de explosivo y que no existe "ningún elemento" que pueda determinar que en la acción participara un tercer etarra.

"EL NENE SE NOS MUERE"

También ha declarado el tío de la niña asesinada, que ha asegurado que lo sucedido después de que estallara el coche-bomba es "inexplicable". "La explosión fue tan grande que o vivíamos o moríamos. Nos tocó vivir", ha dicho Santos Santiago, hermano de la madre de la pequeña.

El testigo ha contado que cuando se produjo la explosión tenía en brazos a su hijo Borja, de tres años, y que Silvia estaba "pegada" a él. "Se hizo una humareda grande y pensé que había reventado la pantalla del ordenador pero me di cuenta de lo que había pasado", ha contado.

Cuando se fue el humo, el hombre vio que su hijo "chorreaba sangre" y que la camiseta blanca que llevaba estaba "toda roja". "Cogí al niño y pedí ayuda y, según salí, vi a la niña", ha indicado antes de apuntar que "una de las grandes cosas que se le ha quedado" es "no poder en ese momento ayudar a la niña". "Pero veía que el niño se me moría", se ha justificado visiblemente afectado.

En la ambulancia ha contado que el pequeño "se dormía". "Tenía la cabeza totalmente inflamada, la cara abierta, el gemelo abierto... Lo que más miedo me dio fue levantarle la camiseta para ver lo que tenía, fue un miedo horrible. Creía que el niño se me moría", ha relatado.

ORGULLOSA DE SU HIJO

Su mujer, Carmen Martínez, ha recordado que poco antes de la explosión Silvia estuvo enseñándoles cómo montaba en bicicleta y el baile que había preparado para la fiesta de la patrona. "Entonces se produjo un ruido seco, mucho polvo, no se veía nada... Y oí a mi cuñada que decía '¡hijos de puta, hijos de puta!'. Mientras tanto, su marido le gritaba: "¡Mamá, el nené se nos muere!".

Tras cruzarse por las escaleras con un agente que subía y salir de la casa-cuartel, ha dicho que su esposo le pidió que volviera a "por Toñi y la niña". "Volví y el guardia civil que había en la puerta no me dejaba pasar", ha recordado entre lágrimas.

Los dos testigos han indicado que estuvieron recibiendo tratamiento psicológico y que su hijo, que pensaba que se "iba a morir cada vez que cogía un catarro", está ahora "mejor". Hace un mes, según han contado, tuvo un incidente con un compañero de colegio que le preguntó por las marcas que tiene en la cara. "Cuando le dijo que se trataba de una explosión en la que había muerto su prima, el otro chico se rió y él cerró el puño para pegarle -ha contado la madre--. Estoy orgullosa de él porque jamás nadie se va a reír de la memoria de su prima".

También han testificado los agentes de la Guardia Civil que acudieron a socorrer a Toñi Santiago y su hija, que han coincidido en señalar que cuando fue evacuada hacia el hospital la pequeña se encontraba muy malherida. "Se le movía el cuerpo pero tenía una herida muy grande en el costado, se veía que estaba fatal", ha dicho un agente. "Yo creo que sí estaba viva pero no lo sé", ha apuntado otro.

Otegi y Celarain fueron condenados en 2006 en Francia a ocho años de cárcel por los delitos de asociación de malhechores, tenencia de armas y explosivos y uso de documentación falsa. En mayo pasado, la Audiencia Nacional les impuso 18 años y 3 meses de cárcel por atentar en junio de 2002 en Marbella (Málaga) y en noviembre pasado les condenó a otros 50 años por el asesinato del edil de UPN en Leitza (Navarra) José Javier Múgica.

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