Expertos del Hospital de La Ribera (Valencia) estiman que el parkinson afecta al 2% de la población mayor de 60 años

Actualizado 10/04/2010 15:34:14 CET

VALENCIA, 10 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Neurología del Hospital Universitario de La Ribera de Alzira (Valencia) estima que el parkinson afecta al 2 por ciento de la población mayor de 60 años. Esta enfermedad degenerativa es la que más repercusión tiene en la población anciana después del alzheimer, según informó en un comunicado el centro sanitario, con motivo de que mañana, domingo, se celebra el Día Mundial del Parkinson.

Según los especialistas, los principales síntomas de esta patología son los temblores, rigidez, lentitud de movimientos y trastornos al caminar. Sin embargo, en la evolución de la enfermedad aparecen otros síntomas que no son estrictamente motores, como estreñimiento, hipotensión, alteraciones urinarias o impotencia. Igualmente, se apunta la existencia de trastornos psiquiátricos como la depresión y en casos extremos, incluso, deterioro intelectual o demencia.

Pese a que no se conoce tratamiento curativo, sí se dispone de métodos de estabilización y control de los síntomas. De hecho, según los expertos, "un diagnóstico adecuado y precoz permite instaurar una terapia que mejore la calidad de vida de los pacientes y aumentar su expectativa de vida".

El parkinson suele aparecer entre los 50 y 60 años de edad. La detección precoz supone "ganar tiempo a la enfermedad y retrasar los peores síntomas". Por eso es tan importante detectar las primeras manifestaciones --como temblores, rigidez, lentitud de movimientos, trastornos al caminar, estreñimiento, hipotensión y alteraciones urinarias-- cuando hay todavía pocas disfunciones cognitivas, pudiendo actuar a tiempo para retrasar la evolución, cuando todavía se conservan capacidades intelectuales.

"ACTITUD POSITIVA"

El jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de La Ribera, el doctor Domínguez, destacó que "una actitud positiva constituye un pilar fundamental para afrontar la enfermedad, pues es difícil evitar su aparición ya que los mecanismos fisiopatológicos concretos que desencadenan la enfermedad no se conocen en su totalidad".

Una de las estrategias básicas en la prevención y el retraso de los peores síntomas de esta enfermedad es la práctica de ejercicio físico. "Mantenerse activo físicamente es fundamental para que los músculos y las articulaciones sigan haciendo sus movimientos con naturalidad", subrayó el doctor Domínguez.

En este sentido, incidió en la importancia de "estimular a todos los pacientes afectados de Parkinson a que realicen ejercicio físico". A su juicio, "ésta es una medida que se está revelando tan importante como los fármacos a la hora de prevenir una mala evolución de la enfermedad".

De igual forma, los neurólogos afirman que es muy aconsejable mantener una vida social activa, mejorar la calidad de vida y reducir el estrés.

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