Expertos proponen formar al profesorado en estrategias de comunicación con los alumnos para evitar problemas de conducta

 

Expertos proponen formar al profesorado en estrategias de comunicación con los alumnos para evitar problemas de conducta

Actualizado 02/07/2009 14:48:35 CET

Sanmartín aboga por volver a legitimar la disciplina y la autoridad ante al modelo hiperprotector predominante que genera niños inmaduros

VALENCIA, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Diversos expertos en educación señalaron hoy la necesidad de introducir en la formación del profesorado estrategias y conocimientos para saber comunicarse con los adolescentes porque "aunque lo saben todo" sobre las asignaturas que imparten, "no están preparados para afrontar este tipo de relación" comunicativa con el alumno y evitar problemas de conducta en el aula como indisciplina o falta de reconocimiento de la autoridad.

Así lo señalaron hoy la terapeuta Roberta Milanese, y la responsable de la Unidad de Violencia Escolar del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, Ángela Serrano, dos de las ponentes de la segunda edición del curso de especialización 'Estrategias para afrontar conflictos en la escuela', que se celebra en Valencia organizado por el Centro.

Serrano subrayó que los actuales problemas de conducta en las aulas como la indisciplina, la violencia escolar, o la falta de reconocimiento de la autoridad, ponen de manifiesto la necesidad de "repensar el modelo educativo actual, de modo que sea la escuela la que vaya hacia el alumno, y no el estudiante el que se adapte a la escuela".

En esta línea, insistió en "cambiar las estrategias pedagógicas tradicionales" para evitar que se "disparen las conductas disruptivas", así como en "reconocer la individualidad, cualidades y limitaciones" de cada uno de los menores, para alcanzar el objetivo de formación "y no sólo el de información".

Por su parte, Roberta Milanese, del Centro de Terapia estratégica de Milán, indicó que el profesor debe modificar su relación con la conducta del alumno conflictivo. Al respecto explicó que, por ejemplo, en el caso de un niño inquieto, el maestro tiene que buscar cómo hacer útil el continuo movimiento del menor para "bloquear su espontaneidad", en lugar de intentar pararlo.

Asimismo, Serrano planteó algunas recomendaciones generales al empezar y finalizar la clase y durante su transcurso "para favorecer la relación entre alumnos y profesores". Algunas de estas pautas son ocupar un lugar central en el aula, mantener el contacto visual con los menores, valorar las contribuciones inesperadas, distribuir la atención o no pasar por alto los comportamientos inadecuados.

Entre las malas prácticas, Milanese advirtió sobre la tendencia que hay en España a "crear patologías", una postura cómoda, ya que consideró que "es más sencillo pensar que el alumno tiene un problema psicológico que pensar en qué puedo hacer yo para solucionarlo". Cuestionada por la actitud de los padres y profesores frente al problema, manifestó que la culpabilización de unos y otros "genera desresponsabilización e impide trabajar en una solución adecuada".

VIOLENCIA ESCOLAR

A preguntas de los periodistas sobre los casos de violencia escolar, la responsable de la Unidad de Violencia Escolar del Centro Reina Sofía aseguró que "no hay mas casos sino que salen más a la luz", debido al aumento de las medidas de atención y prevención motivadas por la "mayor sensibilización del problema".

El director del Centro Reina Sofía, José Sanmartín, confirmó esta tendencia y rechazó la teoría de la 'ley del silencio', ya que según los informes de esta institución el 90 por ciento de las víctimas afirma denunciar el acoso a los profesores, amigos y padres, por este orden.

Además, se postuló a favor de volver a legitimar la disciplina y la autoridad --para fijar unos límites--, frente al modelo hiperprotector y permisivo predominante que genera niños inmaduros y egocéntricos, respectivamente.

Entre los factores de riesgo, Sanmartín se refirió a los factores individuales como el sexo (80% de los agresores son chicos) o la edad (la prevalencia se sitúa entre los 11 y 14 años), a los psicológicos como el pensamiento dicotómicos (el mundo dividido en dos bandos) que acarecteriza al 70 por ciento de los menores violentos o a los familiares.

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