Los mosaicos del pavimento Nolla del Palacio de Calatayud de València lucirán su esplendor al público

Conjunto de mosaicos del pavimento Nolla
GVA
Publicado 02/04/2018 13:53:45CET

VALÈNCIA, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Generalitat Valenciana restaurará y abrirá al público el conjunto de pavimento Nolla descubierto en el Palacio de Calatayud de València, uno de los mayores de la región. Estas piezas de mosaico cubren un total de 414 metros cuadrados del edifico ubicado en la calle Micalet, 5, que data de principios de siglo XX.

El pavimento de la antigua sede de Administración Pública abarca las estancias nobles que dan a la calle Micalet y la plaza de la Virgen de València. Las obras de rehabilitación del Palacio de Calatayud preservarán las características originales del edificio, recuperando los materiales, colores y molduras de principios del siglo XX, detalla la Conselleria de Hacienda en un comunicado.

Este palacio albergó durante varios años la sede de la Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas. Se trata de un material que destaca por su riqueza cromática, sus formas originales y su excepcional durabilidad. Será restauradas dentro de la política del Consell de protección y conservación del patrimonio cultural e histórico de los valencianos.

El objetivo de la Generalitat es que el conjunto sea visitable al menos durante días determinados del año, para garantizar el disfrute público de la ciudadanía del rico patrimonio público, sin afectar al uso administrativo del inmueble.

Al acometer las obras de reforma del Palacio de Calatayud para corregir sus deficiencias de conservación y de seguridad, salió a la luz todo este conjunto. Los suelos revestidos de pavimento Nolla estaban ocultos bajo una capa de gres y otra de suelo laminado, que se superpusieron a lo largo de los años.

Una vez retirados estos dos recubrimientos, aparecieron las pequeñas piezas de mosaico que están repartidas entre el entresuelo (55 metros cuadrados), planta primera (198 metros) y planta segunda (161). Los mosaicos se encuentran en diferente estado de conservación, aunque la mayoría está cubierto del pegamento empleado para la instalación de los suelos, que se retirará para rescatar y pulir las piezas Nolla.

INTEGRACIÓN DEL LEGADO HISTÓRICO

El responsable Sector Público, Modelo Económico y Patrimonio, Juan Ángel Poyatos, ha defendido la preservación del legado histórico para tratar de integrarlo para beneficio de la sociedad. En este caso, la recuperación del Palacio de Calatayud permitirá disponer de un nuevo edificio para uso administrativo, situado en "un enclave privilegiado", a sólo unos metros del Palau de la Generalitat y del Palau de Castellfort.

El edificio se encontraba en un "estado de grave deterioro, ya que el anterior Ejecutivo apenas realizó inversiones para mantenerlo", por lo que era necesario acometer una rehabilitación, ha explicado el director general, para subrayar la meta del Gobierno valenciano de que "el rico patrimonio no solo permanezca en el inmueble", sino que se pueda visitar mediante itinerarios adaptados y accesibles al público.

UNA DE LAS PRIMERAS CERÁMICAS DE ESPAÑA

La cerámica Nolla es una de las primeras de altas prestaciones que se produjo en España. Fue introducida a mediados del siglo XIX desde Inglaterra por Miguel Nolla, un empresario de Reus (Tarragona) tatarabuelo de la exalcaldesa de València Rita Barberá.

Consiste en pequeñas teselas geométricas de gres de diferentes colores y tamaños, que se combinan para formar composiciones a modo de mosaico, por lo que es comúnmente conocida como mosaico Nolla.

Desde la Generalitat explican que este pavimento se convirtió en sinónimo de lujo. Ahora, casi 40 años después de cerrar la fábrica, los mosaicos de Nolla que quedan son "objeto de auténtica veneración por su originalidad y gran belleza", así como por la calidad del producto, que todavía sorprende por su factura y gran dureza.

MOLDURAS DE PAN DE PLATA Y ORO

En el Palacio de Catalayud también se han realizado catas en las molduras que decoran las estancias. Unos trabajos que han revelado que el material original que las recubría en algunos casos era pan de plata y, en otros, pan de oro, si bien el paso del tiempo hace que prácticamente haya desaparecido. El objetivo de la actuación es recuperar estas molduras para poder apreciar su aspecto y prestancia originales.

Las obras de restauración también han sacado a la luz la estructura de una posible pequeña capilla, con forma de oratorio recubierto de madera y seda, que había sido tapiada y está ubicada en uno de los despachos principales, que mira a la calle Micalet y a la plaza de la Virgen y que albergó en su día a la Conselleria de Administración Pública y, más recientemente, la de Transparencia.

El edificio conserva, en varias de sus estancias, las puertas y ventanas de madera originales, si bien cubiertas bajo gruesas capas de pintura. Serán decapadas para devolverles su aspecto y color original.

Las ornamentaciones presentan ricos bajorrelieves y paneles de yeso con motivos de guirnaldas, flores y animales. Las salas nobles que dan a la calle Micalet y Santo Cáliz de València tienen mayor calidad, tanto estética como de materiales.

En conjunto, el Palacio de Calatayud cuenta con cinco plantas que ocupan una superficie total de 2.742 metros cuadrados. La redacción del proyecto tiene como finalidad aunar la recuperación de un edificio singular con su uso administrativo al servicio de los ciudadanos.

MUESTRA DE LA PUJANTE BURGUESÍA VALENCIANA

El conjunto actual de Micalet, 5 es el resultado de la unión de tres antiguos edificios, entre los que destacan el llamado Horno de los Apóstoles y el Palacio de Calatayud, que da nombre a la construcción.

Este palacio constituye una importante obra de arquitectura representativa de la pujante burguesía valenciana de principios de siglo. El inmueble, diseñado en 1907 por Juan Luis Calvo Catarineu, refleja el gusto por el estilo ecléctico de finales del XIX, con una preferencia por plasmar elementos neobarrocos y muestra de la bonanza que vivía València en esa época.

La puerta principal, en arco de medio punto, se corona con el escudo que evidencia el linaje del propietario, Vicente Calatayud-Fita y Rovira-Merita, caballero de la Orden de Calatrava y marqués de Cremades, casado con Pascuala Enríquez de Navarra y Mayans.

Las salas nobles se reparten con falsos techos decorados con molduras, que ocultan uno de los elementos que le otorgan una mayor singularidad al inmueble: la estructura metálica del edificio, realizada en su mayor parte de viguetas de hierro y revoltones. En aquel momento, constituía toda una novedad, ya que hasta entonces el material habitual era la madera, de forma que el uso de estructuras metálicas solo estaba al alcance de las familias más adineradas.

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