La Policía desarticula una organización dedicada a la falsificación de permisos de residencia y de conducir

Actualizado 30/06/2006 12:18:41 CET

La red, que operaba en Barcelona y Valencia, estaba compuesta por ciudadanos españoles y colombianos

MADRID, 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

Agentes de la Dirección General de la Policía, adscritos a la Brigada Central de Falsedades Documentales, en colaboración con las Jefaturas Superiores de Barcelona y Valencia han desarticulado una organización compuesta por ciudadanos españoles y colombianos dedicada a la falsificación de documentos, y al favorecimiento de la inmigración ilegal.

Según informó la Policía, en la operación, desarrollada en Valencia y Barcelona, fueron detenidas 42 personas; 14 como responsables directos del fraude y otros 28 extranjeros de distintas nacionalidades que obtuvieron los documentos falsificados. Se calcula que los beneficios obtenidos por la organización en los últimos dos meses superan los 300.000 euros.

La actividad principal de la red consistía en la falsificación de permisos de residencia españoles para ciudadanos extranjeros, en situación irregular, con los que intentaban darles de alta en la Seguridad Social, así como la falsificación de nóminas para solicitar créditos bancarios. Igualmente, falsificaban permisos de conducir de países latinoamericanos para canjearlos en la Dirección General de Tráfico por permisos de conducir españoles.

Los integrantes de la organización habían logrado un gran nivel de especialización habiendo extendido sus actividades delictivas por el litoral Mediterráneo desde Barcelona a Valencia, ciudad en la que se había afincado una parte de la infraestructura.

Las investigaciones se iniciaron hace seis meses al detectarse la existencia de varios individuos que se dedicaban a falsificar permisos de Residencia y Trabajo con destino a ciudadanos extranjeros en situación irregular en España. Una vez conseguidas estas falsificaciones, el siguiente paso era su integración en el sistema español de la Seguridad Social, operación ésta última que siempre realizaban los españoles que formaban parte del grupo.

Los "clientes" eran captados en los locutorios a los que acudían los inmigrantes, valiéndose de intermediarios. Ofrecían tarjetas de trabajo y residencia, indicándoles que las conseguían de forma legal, a través de los contactos mantenidos con un funcionario de la administración, garantizándoles que dicho documento facilitaba el alta en la Seguridad Social.

Una vez conseguida el alta, les facilitaban la tarjeta de trabajo y residencia falsificada, y una copia fraudulenta de la misma, con el número asignado por la Seguridad Social. La organización cobraba elevadas cantidades económicas por las falsificaciones y la realización de los trámites, oscilando entre 1.500 y 3.000 euros a cada individuo.

En los registros practicados en las viviendas de los cabecillas de la red se requisaron numerosos útiles para la falsificación y se intervinieron 50 certificados de NIE falsos, 15 tarjetas de residencia y trabajo para extranjeros falsas, certificaciones de diversos tipos emitidas por distintos organismos tanto nacionales como extranjeros, tres ordenadores al parecer con programas y medidas de seguridad de los documentos para su posterior uso en las falsificaciones, una pistola de gas de balines, dos gramos de cocaína de gran pureza en roca y 550 gramos de sustancias precursoras de la cocaína, entre otras cosas.

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