The Wire, la creación de un genio

 

The Wire, la creación de un genio

Imagen de la serie The Wire
HBO
Actualizado 29/09/2010 14:28:05 CET

CHICAGO, 29 Sep. (EUROPA PRESS- Israel Arias) -

David Simon, creador de la aclamada serie de televisión The Wire, es uno de los ganadores de la beca "genius", galardón que obsequia con 500.000 dólares a quienes con su trabajo contribuyen a hacer "un mundo mejor para todos". Y a buen seguro que, al menos en el universo de la ficción televisiva, The Wire lo ha conseguido.

Esta generosa distinción la concede la fundación John D. y Catherine T. MacArthur de Chicago que anualmente premia a hombres y mujeres que han realizado destacados trabajos en el mundo de la cultura, la ciencia y la investigación. La beca está dotada de 500.000 dólares, una ayuda entendida como "una medida extra de libertad, visibilidad y de oportunidad" para estos talentos. Una ayuda de la que ahora disfrutará el creador de The Wire.

Simon, de 50 años, es un ex reportero policial del diario Baltimore Sun, co-creador, guionista y productor de aclamadas series como 'Homicide: Life on the Street' o 'Treme', que nos lleva a la Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Pero su obra maestra, y la que le ha valido el título de genio y el medio millón de dólares que ello conlleva, es 'The Wire'.

La multipremiada ficción emitida por la HBO -el templo donde se vienen refugiando los talentos de la pequeña pantalla- es considerada casi de forma unánime como una de las mejores series de la historia. Con un realismo sobrecogedor y sin concesiones The Wire relata el día a día de policías y delincuentes en la ciudad Baltimore.

Una urbe que Simon disecciona con la precisión de un cirujano. Historias donde no hay buenos santurrones y sí muchos malos sin escrúpulos -pero con un estricto código- son su bisturí. Un afilado escalpelo del que no escapan ni la élite política, ni las instituciones religiosas, ni las mafias portuarias, ni el maltrecho sistema educativo. Tampoco un cuerpo de policía donde la corrupción y la desidia son el tono habitual.

Sus antaño compañeros de la prensa tampoco se van de rositas y en la última temporada la que fuera su redacción, la del Baltimore Sun, es uno de los escenarios principales de la trama. El ruinoso puerto, los colegios, la comisaría del distrito oeste y, sobre todo, las calles, son otros de sus enclaves principales.

Los protagonistas: niños asesinos, capos aspirantes a magnates de la construcción, periodistas que se inventan las noticias o detectives alcohólicos que manipulan pruebas. Esta es la fauna con la que Simon ha poblado las calles de Baltimore durante cinco temporadas. Sesenta capítulos de una impecable factura técnica y un ritmo narrativo maestro. Sesenta capítulos que son, sin duda alguna, el trabajo de un genio.

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