Calvo asegura que se "sentiría digna si devolviera" algo que pertenece "a una memoria dolorosa"

 

Calvo asegura que se "sentiría digna si devolviera" algo que pertenece "a una memoria dolorosa"

Actualizado 01/02/2006 12:02:02 CET

BRIONES (LA RIOJA), 1 Feb. (EUROPA PRESS) -

La ministra de Cultura, Carmen Calvo, aseguró hoy, en referencia al hecho de que los papeles de Salamanca hayan llegado a Cataluña, que se "sentiría digna si devolviera" algo que pertenece "a una memoria dolorosa", como puede ser, señaló, "una carta de amor que se usó para fusilar a alguien".

Calvo acudió hoy al Museo de la Dinastía Vivanco para participar en un encuentro con personajes de la cultura de La Rioja. El evento, que se centró en una charla-coloquio, acogió a alrededor de 130 personas que, después, disfrutaron de un vino en el 'cementerio de barricas' del museo. La ministra, además de conversar con los presentes, visitó el museo del que "agradeció" su existencia a la familia Vivanco.

Durante la charla-coloquio la ministra fue cuestionada por la llegada de los papeles de Salamanca a Cataluña, concretamente al Arxiu Nacional de Catalunya (ANC), ubicado en la localidad barcelonesa de Sant Cugat del Vallés. Calvo consideró que "el expolio del que tanto se ha hablado" no se le ha hecho, ahora, a Salamanca, "se le hizo a Cataluña y a los ciudadanos a punta de pistola".

Con este procedimiento, se cogieron, dijo, documentos como "cartas personales que se han estado pidiendo durante setenta años". La ministra se preguntó si una carta de amor de alguien que fue fusilado, y que sus familiares quieren como recuerdo, se puede considerar como "un derecho público del Estado". Calvo se mostró, además, "tranquila de pertenecer a un Gobierno que ha devuelto" estos documentos.

En una intervención previa a las preguntas, la ministra apostó por "una cultura que libera, no que entretiene". Calvo recordó a Lorca quien afirmaba que "la cultura o libera o anestesia"; esto último, dijo, es "ocio y no cultura". "La luz que te da la cultura", dijo, "no te la puede arrebatar nadie". Como "socialista", además, consideró que el Estado "debe intervenir" para "apoyarla".

La cultura, a su juicio, acabará siendo "un bien público; igual que lo es ya la educación". Algo, esto último, que, recordó, "ha costado 150 años conseguir, desde que empezaron a hablar de ello los socialistas utópicos". La educación va a ser un "servicio público", afirmó, porque, aunque "será difícil, la sociedad, que ya cuenta con la vida material, va a sentir la necesidad de trascendencia".

En el entorno que se encontraba, y escoltada por dos cuadros de la familia Vivanco relacionados con el vino, Calvo opinó que "el vino es un alarde de inteligencia humana" porque "el buen vino se hace con mucha calidad humana e inteligencias". Recordó a Víctor Hugo, quien dijo que "se puede vivir sin dioses, pero no sin vino" y calificó el Museo Vivanco como "fruto de una pasión".

Consideró que "el hombre moderno es el que no vive asustado" y centró la posibilidad de tener libertad en acceder a la cultura.

Quiso, además, "desterrar la idea nefasta de que la cultura no tienen caracter político"; ya que, dijo, "lo tiene desde el momento en que decimos nunca leeré este libro o veré esta política".

Un caracter político que proyectó a apoyar la cultura, "dando eso que tanto desagrada a algunos, como son las subvenciones, no a hacer política con la cultura". Incluso, apostó por que "cuando uno se arriesga en cultura reciba la misma solidaridad de la sociedad que cuando tienen problemas los astilleros".

En este sentido, también reivindicó "la figura del creador como profesional", ya que quienes se dedican al arte, explicó, "no viven de nada". Por eso, aseguró "no tener una visión romántica, sino política, de esto". Como anécdota, la ministra recibió un disco de un grupo local 'China Latina' y aseguró apostar por el rock; "ya era hora de que una ministra de Cultura lo hiciera", dijo.

Entre los asistentes al acto se encontraban el pintor Luis Ángel Burgos, el historiador Gabriel Moya, el pintor Demetrio Navaridas y el escultor Félix Reyes. No puso asistir como estaba previsto el cineasta Santiago Tabernero.

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