Gon Ramos lleva al Valle-Inclán 'Yogur Piano', inspirada en Sigur Rós, para buscar la mejor y peor versión de cada uno

Yogur Piano' en el Valle Inclán por Gon Ramos
CDN
Publicado 20/02/2018 18:48:07CET

MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Teatro Valle-Inclán acoge, desde este jueves 22 de febrero hasta el sábado 25 de febrero, 'Yogur Piano', una obra inspirada en la canción 'Fjögur Píanó' ('Yogur Piano' en español) del grupo musical islandés Sigur Rós, que reflexiona sobre la deconstrucción de la soledad y la tristeza a través de cinco personajes que coinciden en una fiesta de un extraño.

"Sigur Rós en su momento propuso que artistas de todo el mundo hicieran videos con sus canciones. Yo vi el videoclip de su canción 'Fjögur Píanó' y me pareció espectacular, la música es increíble y el video me atravesó", ha relatado el director de la pieza, Gon Ramos, en declaraciones a Europa Press.

En este contexto, ha explicado que en el videoclip de la canción (que tocarán en directo en el teatro) aparece un hombre desnudo que se intenta quitar una masa del cuerpo, algo que ha definido como "angustiante pero muy hermoso", y que le dio pie a pensar en las cuestiones que trata la representación.

"Toda esa disociación de imágenes, y este intentar quitarte algo que te tienes que volver a poner, algo abstracto, metido en una masa tratando de sobrevivir, me dio mucho material para poder pensar en cuanto de lo que tenemos alrededor nos lo generamos nosotros y a la vez intentamos huir de ello", ha expresado para matizar que intentó ahondar en "cómo frenar la cabeza y los prejuicios del ser humano".

La historia transcurre en una fiesta donde hay música electrónica y donde los protagonistas están intentando saber por qué alguien ha ido a darles información sobre ellos mismos y cómo pueden resolverlo. "Es un encuentro fortuito con alguien importante en una fiesta. El tránsito es llegar a descubrir por qué hoy he tenido esta revelación", ha precisado.

Por ello, la obra tiene una estructura que va desde "las velocidades y relaciones" que se generan en "ese tipo de fiestas" hasta un momento en el que el ambiente hace todo lo contrario, se relaja, y se puede hablar desde un sitio que "tiene que ver más con el silencio que hay debajo de todas esas palabras" y con "compartir con el público".

"La obra va desde el principio, donde aprieta el discurso y la mirada, hasta una segunda parte que cambia la tensión para aflojar y poder ver algo más, y hablar desde un sitio más sano para uno mismo, sin seguir repitiendo el discurso interno de lo jodido que es todo", ha explicado.

En cuanto a la puesta en escena, consta tan solo de un piano (iluminado durante toda la obra) y seis cuerpos, una disposición "bastante limpia" de escenografía que le ha permitido a Ramos poder transitar en la primera parte con bailes "de una manera muy libre", y, en la segunda parte, desarrollar escenas imaginadas en la cabeza de cada uno, "sitios aludidos por la palabra para que el espectador imagine junto a los actores".

En este contexto, el director ha matizado que no se trata "de personajes al uso" si no que se trata de personas, puesto que, en el proceso de creación, los actores se llamaban con sus propios nombres y se comportaban como se comportan en su día a día, y por lo tanto no hay "distancia personaje-ficción".

"No hay ficción, la ficción se genera cuando alguien nos mira en el escenario, pero nosotros dentro de la escena no tenemos esa distancia con nosotros mismos", ha indicado para destacar que, además, en la pieza "no hay nombres".