'El hijo que quiero tener', reflexión sobre la educación que "toca la fibra", llega al teatro La Abadía el 12 de julio

 

'El hijo que quiero tener', reflexión sobre la educación que "toca la fibra", llega al teatro La Abadía el 12 de julio

El hijo que quiero tener
TEATRO DE LA ABADÍA
Publicado 05/07/2017 19:15:41CET

   MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La compañía de teatro El pont flotant llevará a cabo la obra 'El hijo que quiero tener', una reflexión sobre la educación y el papel de los padres, de los abuelos de los maestros y de los hijos en el proceso de aprendizaje que se podrá ver en el teatro La Abadía de Madrid del 12 al 15 de julio. "El discurso va por esta realidad de que la educación es cosa de todos. Es un viaje emocional y te toca la fibra", ha declarado en una entrevista a Europa Press una de las componentes y creadoras del proyecto y la compañía, Pau Pons.

   Se trata así de un trabajo de creación colectiva elaborado por los miembros de la compañía Àlex Cantó, Joan Collado, Jesús Muñoz y Pau Pons, a través de la presencia de tres generaciones en escena, 5 niños y 17 adultos desde los 8 hasta los 70 años, que han participado en un taller escénico intergeneracional para la creación de la pieza.

   "La obra ya está estructurada y fijada con las escenas, pero hay cambios en los textos puesto que vamos añadiendo sus propias frases y sus miedos. Esto lo vamos creando a partir de la convivencia con juegos teatrales y lúdicos sin que ellos se den cuenta y luego vamos ensamblando las escenas", ha señalado Pons tras explicar que se trata de un grupo de personas que nunca antes había hecho teatro.

   Así, la obra se sitúa en tres espacios diferentes: la escuela, con la educación y los profesores como protagonistas; la calle y el parque, donde los padres e hijos conviven con otros padres e hijos y entran en conflicto por los valores y límites que establece cada uno; y el espacio de la familia y el hogar. "Todo esto acaba de una manera explosiva con todos saltando en un charco de agua que construimos en el escenario", ha señalado.

   En este contexto, ha destacado que otro de los mensajes que quieren mostrar es la ganas de jugar y "de ser niño" que tienen muchas personas mayores "aunque haya pasado ya toda una vida". Además, el proyecto también invita a la reflexión de que "ni se puede elegir al hijo que tienes ni el hijo puede elegir que tipo de persona ser". "Descansemos y dejemos espacio a la intuición y a la naturalidad a la hora de educar", ha expresado.

   Asimismo, ha añadido que en los talleres, los adultos entran en una dinámica de "contagio y empatía" con los niños, algo que, según señala, se nota en el escenario puesto que "se les ve disfrutar". Así, ha destacado que en una sociedad donde todo está dirigido y limitado por etiquetas y roles, con este proyecto encuentran un espacio donde "todos comparten todo, todos juegan a plastilina, bailan y pintan en las paredes".

   Por último, ha destacado que mucha gente cuando va a ver la obra sale de la sala hablando del tema. "En vez de hablar de la obra hablan de lo que cuenta la obra. Era nuestro objetivo, en vez de reproducir un texto dogmático queríamos generar reflexión. La idea es que nos veamos reflejados en la contradicción eterna de la educación", ha concluido.

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