Jean Claude Carrière juega con el sexo en la adaptación teatral de 'Las palabras y la cosa'

 
Consulta el estado del tiempo
Consulte el estado del Tráfico y del Tiempo para estos días >>
Consulta el estado del tráfico

TEATROS DEL CANAL DE MADRID

Jean Claude Carrière juega con el sexo en la adaptación teatral de 'Las palabras y la cosa'

Escena de 'Las palabras y la cosa', de Jean Claude Carrière
TEATROS DEL CANAL
Publicado 02/11/2016 15:48:44CET

MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los Teatros del Canal acogen desde este miércoles 2 de noviembre y hasta el próximo 27 de noviembre la adaptación teatral de la obra 'Las palabras y la cosa' (Blackie Books) escrita por Jean Claude Carrière en las que el que fuera guionista habitual de Luis Buñuel juega con los términos sexuales para "reflexionar sobre lo que quiere decir el lenguaje", según el autor francés.

'Las palabras y la cosa' es una adaptación de Ricard Borràs --también lo ha llevado a escena en catalán-- y cuenta con Pep Antón en la dirección. Borràs ha explicado que la idea de adaptar el texto de Carrière le vino a la mente cuando Cayetana Guillén Cuervo le pidió hace cinco años un texto para su padre, Fernando Guillén.

Borràs contactó con Carrière y adquirió los derechos, pero Guillén comenzó a tener problemas de salud, lo que llevó al actor catalán a asumir el propio proyecto, con el visto bueno del autor. "Se me había ocurrido pero hasta que no me lo propuso no me atreví...ahora puedo decir que he aprendido muchas cosas de la obra, ¡incluso sobre sexo!", ha explicado.

Carriére ha recordado que el origen de 'Las palabras y la cosa' tiene lugar en una conversación con el propio Buñuel en Nueva York, apostando sobre quien sería capaz de escribir más sinónimos referentes al sexo, juego que perdió el cineasta aragonés. "En esta conversación, nos dimos cuenta que debido a la Inquisición, no hay una literatura realmente pornográfica en España", ha lamentado.

El filólogo Alberto Blecua, que participa en la edición española con un "erotoepílogo", rechaza esta afirmación poniendo como ejemplo dos obras conocidas de la literatura española: 'El libro del buen amor' y 'La Celestina', a las que suma 'La lozana andaluza' --"una obra para transmitir el habla popular a los italianos, con pornografía y un tipo de literatura único"--.

EL LENGUAJE DEL PORNO

Otra inspiración para Carrière fue una conversación con una amiga actriz, que en su tiempo libre trabajaba en doblajes de películas porno. "Me dijo que era un lenguaje muy pobre, eso me hizo pensar, y a raíz de ahí empezamos un intercambio de cartas en los que hablábamos de sexo", ha confesado.

'Las palabras y la cosa' ya es un juego con el lenguaje desde el inicio --"en francés, decir 'la cosa' es una clara alusión al sexo"-- y se divide en dos historias en su puesta en escena: por un lado, la de las cartas 'subidas de tono' escritas por el señor mayor a una joven y por el otro una "pequeña historia de amor platónico" contada con lenguaje cinematográfico entre los dos protagonistas.

Borràs ha señalado que descartó usar la adaptación francesa --con lectura de textos de las cartas acompañadas de canciones conocidas francesas--. Por su parte, Carrière ha reconocido que cuando le propusieron el proyecto le resultó "muy complicado" para llevar en castellano a las tablas.

HOMENAJE AL SIGLO DE ORO

"'Las palabras y la cosa' tiene que ver con una de las frases que más me ha perseguido de siempre de Confucio. Cuando le preguntaron sobre cuál sería su primera decisión si tuviera el poder, dijo que colocaría a personas competentes para ponerse de acuerdo sobre el sentido de las palabras", ha explicado el autor francés.

Por la obra se rinde un homenaje a los autores del Siglo de Oro con citas a Cervantes, Góngora, Lope o Quevedo, entre otros. Aunque Carrière tiene "un español de taberna", ha elogiado una adaptación en un país que ha sido muy importante para él. El guionista --que trabajó con Buñuel en míticas películas como 'Belle de jour', 'El discreto encanto de la burguesía' o 'Ese oscuro objeto de deseo'-- ha recordado la primera vez que visitó España.

"Yo no tenía ni idea de español, estaba atravesando los Pirineos y mi coche se estropeó. Tras una pequeña ayuda, pude reanudar la marcha con el motor haciendo un ruido estruendoso. Recogí a tres autoestopistas que luego resultaron ser seminaristas, y como tampoco sabían francés, terminamos hablando español. Una peripecia", ha concluido.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros, puedes ver nuestra política de cookies -
Uso de cookies