María Dolores de Cospedal, Juan Echanove y Elvira Lindo salen '¡Al encerado!'

Ignacio Elguero
EUROPA PRESS
Actualizado 12/05/2011 15:49:19 CET

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

El periodista y escritor Ignacio Elguero publica '¡Al encerado!' (Planeta), donde bucea en su memoria, y en la de personajes públicos como Juan Echanove, Elvira Lindo o María Dolores de Cospedal, con el fin de retratar la vida escolar en España desde los años sesenta a los ochenta.

"A mí me ha interesado siempre un periodo histórico, que es el que vivimos la generación del 'baby boom', sobre todo los nacidos en los 60. Está poco estudiado: son los niños de la Transición. La educación que recibíamos era reflejo de la sociedad, de la vida en España. Entonces, si decías en casa que te habían castigado en el colegio, encima te podías llevar un capón", subraya Ignacio Elguero en una entrevista con Europa Press.

El autor, director a la sazón del canal Radio Nacional, nació en Madrid en 1964, cuando el Franquismo daba sus últimos coletazos y la educación viraba desde la férrea disciplina hasta la pérdida de autoridad del docente. En 'Al encerado', Elguero recuerda su etapa escolar y la de personajes públicos como María Dolores de Cospedal, Patxi López, Javier Sierra, Ángeles Caso, Pepa Bueno y Mariló Montero.

Lo hace intercalando sus propios recuerdos con la voz de los entrevistados, pasando de la sobriedad de los políticos a las respuestas contundentes de los artistas. De esta forma, el lector se asoma a los traumas y las 'saudades' de toda una generación, la del 'baby boom', y va descubriendo las figuras del pícaro o el empollón entre los personajes.

LA EDAD DE LOS CAPONES

"Entonces, era lógico pegar al alumno, era el pan nuestro de cada día. Aprendíamos las cosas de memoria, como el catecismo o la tabla periódica. Destacaba la disciplina, la autoridad, el respeto al profesor y el concepto de austeridad", indica el autor madrileño.

Según Ignacio Elguero, el respeto al profesor a través del miedo ha pasado al "extremo opuesto" en un par de décadas, a la laxitud normativa de la mano de docentes concebidos como colegas. Cuestionado por las nuevas generaciones, las que tomaron las aulas en los noventa con la Democracia ya consolidada y la Transición en los libros de Historia, el autor se toma su tiempo y contesta aduciendo, para curarse en salud, que la pregunta es "muy compleja".

Aun así, se anima y concluye: "La sociedad española ha cambiado mucho. Hubo un momento en que se pasó a mimar en exceso al niño. Pasamos de una generación de familias numerosas a hijos únicos. Entonces se pasó a mimarles y a darles de todo. Ese exceso hace que el niño, crea una serie de complicidades con la vida. Cree tenerlo todo a su alcance, se rompe el sentido del esfuerzo. Nosotros teníamos más arcado el sentido del esfuerzo que los chavales ahora, lo teníamos más duro, sin ser un generación que lo pasara mal. Ahora esa generación está viviendo un desencanto, han descubierto que las cosas no eran tan fáciles como se les había pintado.

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