Mendoza cree que hay "una sobredosis, una bulimia de cultura cuando debería ser más sencilla

 

Mendoza cree que hay "una sobredosis, una bulimia de cultura cuando debería ser más sencilla

Los escritores Eduardo Mendoza y Javier Pérez Andújar en el Paraninfo
EUROPA PRESS
Publicado 09/05/2017 21:46:15CET

El Premio Cervantes 2016 dice no tener una metodología, sino que al ser "caótico" tiene que ser ordenado. "Trabajo sin un plan", confiesa

ZARAGOZA, 9 May. (EUROPA PRESS) -

El escritor español y Premio Cervantes 2016, Eduardo Mendoza, ha defendido este martes que en la actualidad "hay una sobredosis de cultura". "Le hemos dado tanta importancia, la hemos mercantilizado y cuantificado, y se ha convertido en un fenómeno que se nos escapa de las manos. Se cotiza en bolsa y eso nos inquieta porque siempre ha sido una cosa más sencilla y artesanal", ha asegurado.

Al respecto, ha precisado que la percepción y el papel de la cultura "han cambiado", ya que "la artesanía, con el paso de los años, se llama cultura, cuando ya ha habido una selección natural".

"Los museos están llenos y nos parece poco, y queremos que vaya más gente y se abran más museos", ha insistido Menzoda, dando un ejemplo de esta superabundancia de cultura a la que se había referido.

Eduardo Mendoza ha realizado estas declaraciones a los medios de comunicación antes de protagonizar, junto al también escritor Javier Pérez Andújar, la última sesión de 'Trayectorias. Conversaciones sobre la cultura en España', organizada por la Universidad de Zaragoza.

Su impresión es que existe "una especie de bulimia cultural", y, en su opinión, la cultura "debe ser más tranquila y personal y más comunitaria". "No necesariamente hay que estar al día de todo lo que pasa en el mundo. Tiene que ser un punto de encuentro y no un big-bang", ha añadido, para seguidamente apostillar que él no es "un gestor cultural, un intelectual o un analista", sino "un señor que escribe novelas de risa".

"CAMBIO IMPORTANTE Y PROFUNDO"

Tras aclarar que no tiene "ni la menor idea" de política ni de economía, ha admitido que sí observa "inquietud y preocupación entre la gente". "Veo que hay muchos problemas que no se resuelven, se acumulan y vivimos en cierta inquietud. Veo mucha incertidumbre, sobre todo en la gente joven, porque a los de cierta edad poco nos puede pasar, pero los jóvenes se encuentran en una situación más difícil que nosotros en nuestra juventud, aunque hay cosas que han mejorado como la tecnología", ha comentado.

Ha reconocido también que no sabe hacia donde se está yendo, aunque ha apreciado que éste es un momento "de cambio importante". "Por eso estamos tan desconcertados. Algo muy importante y profundo está cambiando de forma irreversible y no sé a dónde conduce, nadie lo sabe y ahí estamos".

Ante este panorama ha apuntado que "lo que hay que hacer" es "procurar tener la cabeza clara y un poco fría" para no dejarse llevar ni por el entusiasmo, ni por la desesperación, "y no ser optimistas, ni pesimistas". "Eso es adivinar el futuro, que es lo que hace un señor con una bola en las ferias", ha bromeado.

En su tono irónico ha afirmado que "lo que hay que hacer" todos los días es "lavarse los dientes entre dos y tres veces y procurar comer sano".

OBRA

Sobre la clasificación entre obras mayores y menores que sus lectores hacen de sus novelas, el autor ha bromeado al indicar que le suena "a eso de cuando era pequeño de hacer mayores y menores", y ha aclarado que escribe novelas "más ambiciosas y con mas pretensión de abarcar un tema" y otras "más sencillas". "No creo que todas deban tener la misma intensidad", ha defendido.

El escritor ha contado que tiene tanto lectores de cada tipo de novelas como otros que, "gracias a Dios", lo leen todo "porque son buenos lectores y un buen lector lee a varios autores y varias obras", lo que, ha comentado, le "parece bien".

En este contexto ha dicho que escribe y "no hace más". "Mi obra se gestiona con la intervención de la industria, los medios de comunicación, la crítica y el mundo académico, pero mi parte empieza y termina en mi mesa de trabajo".

Sobre la forma en que trabaja, el escritor ha revelado que no tiene una metodología, sino que es "caótico", por lo que tiene que ser "muy ordenado". "Soy caótico y un poco tonto y solo puedo hacer una cosa. Si escribo un artículo, solo hago eso, y tengo que desairar a mucha gente. No soy capaz de hacer una cosa por la mañana y por la tarde otra. Es un defecto, pero no voy a cambiar". De forma sintética ha indicado que trabaja "sin un plan". "Empiezo y veo por donde va, voy un poco por detrás de los libros", ha explicado.

GURB

Preguntado por la satisfacción que le haya podido reportar alguna obra en concreto, ha asegurado que todas lo han hecho, argumentando que algunas "son especiales" por haber tenido "una vida extraña". Entre ellas, ha citado 'Sin noticias de Gurb', que es una novela que escribió "sin pensar ni siquiera que fuera a publicarse como un libro". "En cambio me ha hecho entrar en contacto con mucha gente que la ha leído en las escuela o en un momento particular de su vida. Crea una relación muy especial", ha manifestado.

Por otro lado, ha admitido que novelas que le generaron una "gran satisfacción" al escribirlas, "han pinchado", y "ahí están, cubriéndose de polvo". "Pero quizá me han dado más satisfacción que otras que han tenido mejores ventas", ha concluido.

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