Patrimonio Nacional saca a la luz la belleza de las artes decorativas en la muestra 'El gusto a la griega'

Actualizado 24/10/2007 11:27:08 CET

MADRID, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Patrimonio Nacional (PN) expone desde el próximo 25 de octubre hasta el 6 de enero en sus Salas de Exposiciones Temporales una selección de cerca de 130 piezas que sacan a la luz la belleza de las artes decorativas del neoclasicismo francés. 'El gusto a la griega' es el título de esta muestra realizada en colaboración especial con el Museo del Louvre (que ha aportado la mayor parte de los objetos) y patrocinada por la Fundación Santander.

Yago Pico de Coaña, presidente de Patrimonio recordó la importancia de esta colaboración con grandes museos del mundo recordando que la muestra hoy presentada acoge también no sólo piezas de PN sino otras de la Colección Rotschild o del museo Gulbenkian de Lisboa, adonde viajará esta muestra entre febrero y mayo del año que viene.

Por su parte, Javier Aguado, director de la Fundación Santander, explicó que 'El gusto a la griega' reúne los objetivos que persigue esta institución. Concretamente, señaló el hecho de estudiar un periodo muy poco conocido y, sobre todo, las artes decorativas.

Pilar Martín-Laborda, vocal asesora del Programa Cultural de PN, calificó la exposición de "redonda y con estilo" y afirmó que es una muestra "distinta, que deja respirar al visitante y le induce a la reflexión". "Es una exposición viva que tiene mucho que contar y que lo hace de manera relajada", aseguró.

EL NUEVO GUSTO FRANCÉS

Por su parte, la comisaria de la muestra, Marie-Laure de Rochebrune, recordó que la expresión "gusto a la griega" se traduce en la primera etapa del movimiento neoclásico. "Surgió en Francia durante el reinado de Luis XV, hacia 1750, prolongándose hasta la primera mitad del siglo XIX".

Asimismo, señaló que el gusto a la griega se desarrolló en especial en las artes decorativas y en la pintura y supuso un "cambio radical" en el arte francés que volvió a mirar a la sobriedad de Luis XIV. Entre los grandes seguidores de esta nueva corriente se encontraban personajes como Madame Pompadour, su hermano Marigny o los Duques de Aumnont y Choiseul.

La comisaria indicó que este nuevo estilo hace referencia a los cánones clásicos: las volutas, las metopas y los triglifos, toros de laurel, hojas de acanto, frisos de postas y de grecas, columnas, pilastras y capiteles, jarrones a la antigua y máscaras de animales. "Fue el redescubrimiento de la Grecia clásica tanto en la literatura como en el arte y coleccionistas y nuevos ricos ayudaron económicamente al florecimiento de esta corriente", dijo.

TRES BLOQUES

La exposición se presenta en tres grandes bloques. El primero de ellos se centra en los precursores como el marqués de Marigny, la Live de Jully, Madame Geoffrin o el Duque de Aumont. El inicio de esta fiebre artística pudo estar en el viaje a Italia del marqués de Vandières organizado por su hermana Madame de Pompadour.

El retorno a lo antiguo fue acompañado de una vuelta a materiales muy apreciados en la Antigüedad como el mármol y las piedras duras. Dos grandes vasos tallados por el escultor marmolista parisino Charles Guillemain hacia 1762-1764 y que se conservan en el Louvre son buen testimonio de su interés en esta muestra. Asimismo, los grabados (procedentes de la colección Rotschild) constituyen otra parte esencial de este periodo.

El segundo bloque de la exposición está dedicado a las artes decorativas. El bronce dorado, la orfebrería, la porcelana de Sèvres y el mobiliario son los elementos esenciales de este apartado en el que, entre otros objetos, pueden contemplarse porcelanas de China y Japón; cómodas de caoba y en placas; vasos decorados con frisos de caballos, pliegues y piñas; tabaqueras, relojes y un largo etcétera.

Finalmente el tercer bloque se centra en Madame Du Barry y el Palacio de Louvenciennes, donde se hizo coincidir a los artistas y personalidades culturales del momento escenificando el nuevo gusto de la sociedad francesa. Du Barry organizó la construcción y decoración en 1771 del pabellón de música del citado palacio que encomendó a Claude Nicolas Ledoux.

Además, encargó al ebanista Martín Carlin diversos muebles con placas de porcelana, especialmente el famoso velador adquirido por el Louvre en 1978. El carpintero Delanois y el pintor Joseph-Marie Vien fueron también artistas que recibieron importantes encargos de Du Barry.

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