'Daniela Astor y la caja negra', el destape como liberación

 

'Daniela Astor y la caja negra', el destape como liberación

La escritora Marta Sanz
EUROPA PRESS
Actualizado 07/05/2013 17:10:51 CET

BARCELONA, 7 May. (EUROPA PRESS) -

La escritora española Marta Sanz revisa la liberación de las mujeres en pleno destape español, durante la transición, desde la mirada de una mujer de 50 años a su preadolescencia en su última novela 'Daniela Astor y la caja negra' (Anagrama).

Es un relato en primera persona contado por Catalina, quien habla de sus 12 años desde una voz de 50, en un relato de intimidad subjetiva --para el que Sanz ha revisionado numerosas cintas de la época--, y que busca responder a "qué significa ser una mujer admirable".

Se trata de una historia de "provocación y pudor", que se intuye desde la portada --en la que aparece ella misma con una foto de su infancia--, y que explora las cajas negras de aquella época a partir de una mirada al mundo rosa de la época, que tiene muchas luces y sombras, ha dicho.

De este modo, bailan en sus páginas momentos tan recordados en España como cuando Susana Estrada enseñó un pecho mientras Enrique Tierno Galván le entregaba un galardón, o cuando Amparo Muñoz fue coronada Miss Universo, y Maria José Cantudo protagonizó el primer desnudo integral del cine español en el programa 'La trastienda' de Jordi Grau.

Esta novela parte como evolución de su trayectoria en 'Animales domésticos, Susana y los viejos' donde ya hablaba de sexo y de carne, así como de su obra 'Lección de anatomía' en la que reflexionaba sobre la construcción de la identidad a partir de "retazos ajenos".

"FEMINISTA"

Sanz ha remarcado que esta obra también es "feminista" desde una mirada al cuerpo desnudo de las mujeres en la transición española situada entre 1974 y 1979, como momento en el que se construye la imagen de las mujeres desde una contexto interesado, ha dicho.

Sanz ha subrayado este punto, en una reivindicación del feminismo en la que cuestiona el uso del cuerpo femenino para rentabilizarlo y comercializarlo en aquellos años, sin estar segura si aquello contribuyó a la liberación de la mujer, y solo planteando la cuestión en sus páginas.

La autora ha avisado que sus páginas plantean algunos interrogantes como '¿qué implica que una mujer se desnude: liberación o comercialización?, '¿qué diferencia hay entre ser una tía buena y una buena tía?' y ¿qué significa para las mujeres que se desnudaron ser ahora juguetes rotos?'.

Precisamente, la autora asegura que aquellas artistas que hicieron el primer destape son ahora vistas como juguetes rotos, algo que "afortunadamente" no sucederá con actrices que ahora se desnudan con normalidad, como Maribel Verdú, ha ejemplificado.

No obstante, ha lamentado que todavía queda mucho camino por hacer en el feminismo, ante la imposición de modelos estéticos de "frankenstein o mujeres patchwork" por la cirugía estética.

Lejos de ser un relato nostálgico ni autobiográfico, está muy arraigado a la lectura de la actualidad y de la crisis, "que se usa como una excusa para recortar" y para construir determinadas lecturas de la realidad, ha remachado.

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