Miriam Ocariz viste a la mujer con fantasía, frescura y rebeldía

Actualizado 19/09/2007 15:32:03 CET

MADRID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

Miriam Ocariz se ha recreado en los colores más frescos y naturales del día y en la oscuridad más rotunda de la noche para crear su colección Primavera-Verano 2008. Sonrisa y estructura son palabras que podrían definir las creaciones que ha presentado hoy en Pasarela Cibeles.

El blanco luminoso de los vestidos de punto se rompe con los detalles fucsia en cuellos, puños y pajaritas. Los talles suben casi hasta el pecho y los escotes están rematados en ganchillo.

Los detalles dibujan geometrías en el cuerpo: plisados, godets, frunces que inflan los vestidos convirtiéndolos en globos. Miriam Ocariz propone un juego descarado de formas y volúmenes a través de pliegues invertidos, cinturas estrechas y amplios vuelos en las faldas. Se revisan los trajes de sastre grises o de cuadros rojos.

La nota más refrescante está en los verdes y corales, en distintos tejidos como el terciopelo adherido a la piel, o la seda en las faldas. Lana y organza en una misma americana. Los estampados, en armonía con el movimiento de las telas, se plagan de vegetales, aves y plumas.

Para la noche sólo hay cabida para el negro en las amplias faldas, que se combinan con blusas blancas y vaporosas, que envuelven a la mujer como una niebla muy fina.

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