Así es por dentro la gira de U2 que llega a Barcelona

Mesa de sonido de la gira de U2
Foto: XAVIER BALART
    
Actualizado 05/10/2015 11:32:26 CET

MADRID, 2 Oct. (EDIZIONES - David Gallardo) -

   Desde que U2 iniciara su gira en Vancouver (Canadá) el pasado mes de mayo, miles de fans han podido disfrutar de su nuevo espectáculo en directo tanto por Norteamérica como por Europa, antes de que el 'circo del rock' de la banda irlandesa que llega a España.

   Serán cuatro citas, todas ellas en el Palau Sant Jordi de Barcelona, los días 5, 6, 9 y 10 de octubre, con las entradas agotadas desde hace semanas (si bien es cierto que durante los últimos días han aparecido algunas nuevas a la venta en el punto de venta oficial Ticketmaster, rápidamente cazadas por los más atentos).

   Pero de esos miles de personas, muy pocos han podido adentrarse en el interior de la bestia, tal y como ha hecho el barcelonés Xavier Balart, autor del libro U2 en España (Quarentena Ediciones), en las tiendas desde hace un par de temporadas, y en el que se relatan profusamente y de una manera casi científica las diferentes visitas de Bono y los suyos a nuestro país.

   Un libro que bien podría tener una reedición ampliada en el futuro, pues con cuatro conciertos en Barcelona desde un lunes hasta un sábado, Balart podría recopilar material para todo un nuevo volumen, al que añadir, por otro lado, su vivencia como visitante en los entresijos de la actual gira de U2, Innocence + Experience.

   "Hice un backstage tour antes del primer concierto del grupo en Nueva York el pasado 18 de julio. Pudimos visitar la mesa de sonido, la de iluminación y de vídeo, nos contaron cómo funcionaba el show, la logística... visitamos la parte de debajo del escenario donde se guardan y preparan las guitarras de The Edge, que tiene unas treinta, y los bajos de Adam Clayton", relata Balart a Europa Press.

   A este respecto, añade que todo el tour fue con explicaciones del personal que se encarga de que todo funcione cada noche a la perfección. "Charlé con gente del staff y me comentaron que el equipo es bastante reducido, al menos en lo que respecta a la producción del show. Es cierto que en pabellones se necesita menos personal que en estadios pero en este caso la gira lleva menos gente de lo normal, poco más de 50 personas".

   "Aparte están, por supuesto, las asistentes del grupo, su seguridad, el equipo de la web oficial y demás, pero lo que es producción pura y dura son pocos y hacen de todo. Si hablamos a nivel global, el número asciende fácilmente a entre 250 y 300 personas", apunta Balart, uno de los mayores y reconocidos expertos españoles en todo lo que tiene que ver con U2. [TODAS LAS FOTOS SON DE @U2enEspana).

CUENTAN INCLUSO CON FISIOTERAPEUTAS

   Prosigue Balart su explicación diseccionando ese equipo al que hace mención: "Todos hacen un poco de todo, pero tenemos por un lado a los responsables de poner a punto los instrumentos del grupo, los carpinteros que apuntalan el escenario, el equipo de sonido con Joe O'Herlihy al frente, los de iluminación y los que manejan video y pantalla".

   "También están los cámaras que siguen a la banda por el escenario, los responsables de seguridad, los camioneros, los miembros del catering, la gente de la promotora Live Nation y los que recogen todo lo que es multimedia para luego dar contenido a U2.com. Hay grupos muy diversos, incluso fisioterapeutas", recalca.

   En las horas previas a cada concierto, todo es frenesí en esa pequeña ciudad que se monta detrás del escenario, con "gente por todos lados, trabajando en lo suyo". "Los pasillo están llenos de carteles señalizando dónde está cada cosa para que nadie se pierda. Hay mucho ajetreo", apostilla.

   Además, recuerda que su visita tuvo lugar antes del primero de los ocho conciertos consecutivos que U2 dio en Nueva York, por lo que la tensión es aún mayor: "Aparte, nos comentaron que los shows de U2 en Nueva York siempre son estresantes, no sólo porque es como un examen para el grupo, sino también porque hay muchos vips y personalidades que asisten al show y a ver a la banda".

RUTINA DE LOS MIEMBROS DEL GRUPO

   La rutina de Bono, The Edge, Adam Clayon y Larry Mullen varía en función de si es el primer o el segundo día de concierto en un mismo lugar, pero Balart se atreve a dar algunas directrices, indicando que "por las mañanas suelen estar tranquilos en el hotel", pues es el momento que "aprovechan para sus cosas y para contestar llamadas o emails, atender a algún medio aunque sea telefónicamente o planificar su agenda con sus asistentes".

   "La prueba de sonido suele ser alrededor de las 15 horas aunque no cada día la hay. La gira está bastante rodada y si no tienen previsto ningún cambio en el repertorio es posible que se la salten. Por poner un ejemplo, hace unos días en Berlín el grupo estuvo ensayando más tiempo del habitual. Esto provocó que las puertas se abrieran con una hora de retraso. Sin embargo, al día siguiente no hicieron prueba de sonido", señala.

   Eso sí, lo que no cambian son los momentos previos al concierto, pues desde que acaba la prueba de sonido "se encierran en el backstage y reciben allí a los vips y amigos o familiares que asisten al concierto". "No pudimos hablar con ellos pero vimos a todos menos a Bono. Estaban relajados, cada uno por su lado, hablando con amigos, con sus hijos o parejas", desvela.

   No puede evitar Balart comentar un detalle que le llamó la atención en esos momentos, y es que "a pesar de estar hablando con sus familiares en esa zona acotada e inaccesible, cada uno estaba acompañado muy de cerca por su guardaespaldas personal".

   "Alguien del staff nos comentó que aunque sea una zona donde no accede apenas nadie ajeno al grupo, siempre hay riesgo de que alguien quiera acercarse 'demasiado' a ellos. No sebes nunca cómo se va a comportar alguien por mucho que lleve un pase VIP colgado al cuello", plantea.

   Por último, Balart se muestra convencido de que todos los que asistan a los conciertos de Barcelona (a 18.000 espectadores por velada) saldrán totalmente satisfechos con un espectáculo en el que las canciones mandan, aunque la parte visual está también muy trabajada. "Eso sí, tras el recital no hay tiempo para nada. Según bajan del escenario salen disparados del pabellón", advierte a los que luego tengan ganas de hacer guardia nocturna a las puertas del Palau Sant Jordi. Mejor que se vayan a dormir... o a celebrar.