Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 02/03/2009 19:23
Un grupo de 35 bibliotecarios de Cantabria ha suscrito un comunicado conjunto en el que manifiestan su "perplejidad" por el "empeño" que están poniendo el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno regional a favor del reconocimiento de Capital Europea de la Cultura en 2016, mientras "muchos servicios culturales básicos" de la ciudad llevan "años" sumidos en el "abandono".
"Una ciudad que pretende ser un referente cultural no puede tener el sistema bibliotecario que actualmente padecemos los santanderinos", recalcan estos bibliotecarios.
Aunque reconocen que la elección como Capital de la Cultura reportaría muchos beneficios a la ciudad, insisten en que la candidatura resulta "cuando menos, sorprendente", y aluden a varios ejemplos del "abandono" que denuncian en los servicios culturales.
Así, critican que la Biblioteca Municipal (que de momento comparte espacio con la Biblioteca Central) "carece de unas instalaciones adecuadas y está totalmente obsoleta", mientras las bibliotecas de barrio están "sin informatizar y con escasos recursos" y "carecen de una coordinación adecuada".
Según dicen, "tampoco" la situación de la Biblioteca Central de Cantabria (dependiente de la Consejería de Cultura) y de la mayor parte del resto de las bibliotecas municipales de la región es "mucho mejor".
Por ejemplo, lamentan que el proyecto del nuevo Archivo y Biblioteca Provincial en el antiguo edificio de Tabacalera "lleva ya muchos años de retraso y nace lastrado por grandes deficiencias", entre ellas, la contratación de personal.
En este sentido, aseguran que "la falta de personal suficiente y cualificado es uno de los grandes males de casi todas las bibliotecas de Cantabria, donde llevan años sin convocarse plazas de ayudantes o auxiliares de bibliotecas a través de una oferta pública de empleo que respete los principios de igualdad, mérito y capacidad".
En su opinión, "la contratación de personal para la nueva Biblioteca Central de Cantabria a través de la Sociedad Regional de Cultura, deja poco margen a la esperanza de que haya voluntad de cambiar esta nefasta situación" porque creen que "la falta de transparencia y la precariedad dominarán seguramente el panorama, contribuyendo de esa manera a perpetuar el triste estado del sistema bibliotecario de la región".