Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 20/03/2011 11:46
MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
La fábula 'La flor roja' (Nevsky) ilustra la locura del escritor Vsévolod Mijáilovich Garshín, uno de los autores más desconocidos de la literatura rusa, comparado por figuras como Dostoievski y Tolstói. La artista Sara Morante acompaña con sus dibujos este relato, traducido por Patricia Gonzalo de Jesús.
Garshín (1855-1888) nació y creció en una familia de militares perteneciente a la nobleza. Sin embargo, tal y como ha indicado este jueves la editora de esta publicación, Marian Womack, en declaraciones a Europa Press, el escritor tuvo una "infancia dura", padeció el abandono de su padre y sufrió el suicidio de sus dos hermanos. A los 34 años, y después de varias depresiones, decidió quitarse la vida.
Esta experiencia vital fue decisiva en su creación literaria, una obra mínima formada tan solo por una veintena de relatos y que, a pesar de ello, lo han convertido en un "hombre fascinante". Cuando Garshín empezó a escribir en 1880 acababa en Rusia la novela realista y empezaba otra generación, así que él funciona como "visagra" entre ese Realismo y el Simbolismo. "Uno de los primeros autores que empieza a investigar en este campo", explica.
En 1876 el autor de 'la flor roja' se alistó como voluntario y acudió a la guerra de Turquía. "Quería sentir el sufrimiento de los demás, tenía el deseo de experimentarlo", cuenta la editora. Herido, comenzó a escribir relatos durante su convalecencia y pocos años después sufrió varios internamientos debido a su inestabilidad mental.
Este libro, que sigue un patrón autobiográfico, fue escrito durante un periodo de un año en el que sufrió varias depresiones. En sus relatos casi siempre aborda temas como la guerra, el ejército, la creatividad y los problemas, y el "héroe que intenta romper las formas". Según indica Womack, el manicomio que aquí aparece es Rusia, con sus burocracias y reglas, y él es un "héroe solitario".
LOCURA Y OBSESIÓN, A LÁPIZ Y EN ROJO
Sara Morante (Torrelavega --Cantabria--, 1976) ha sido la encargada de ilustrar la locura y la obsesión que Garshín plasma en sus textos, a través del lápiz y el rojo, con el que plasma tanto "la pasión como el dolor". Para ello, traduce las escenas a metáforas y luego deja que sea el instinto quien haga otra lectura sobre el papel, trazo a trazo.
El escritor, a su juicio, "transporta al lector y le hace sentir aquello que él siente". Por ello, Morante ha intentado plasmar no sólo la realidad "que vemos nosotros", sino también "lo que el enfermo siente" y su "ambiente asfixiante", para transmitir la locura de forma realista y simbólica.
Antes de comenzar a ilustrar este cuento, la artista conoció la historia de Garshín a través de la traductora de este volumen. La inmersión en su trayectoria fue "muy grande" para poder narrar "una historia así". "Sentí mucha ternura, casi un instinto maternal y muchas otras emociones, por saber cómo había terminado su vida", afirma Morante.
La artista llegó al mundo de la ilustración a través de Don Herbert. Según explica, "partiendo de la litografía has de intentar los mayores matices con los menores recursos posibles". Por ello, Morante utiliza sólo los blancos y negros en sus trazos, a excepción del rojo, un color "polisémico" con el que mejor expresa los detalles importantes de su imagen.