Aviso: Esta noticia tiene más de un año. Última actualización: 22/05/2009 13:45
El escritor Germán Sierra (La Coruña, 1960) fabula sobre la corrupción, el famoseo, el deseo de vivir a costa de los demás y el placer de sentirse observado en su última novela experimental 'Intente usar otras palabras' (Literatura Mondadori). El autor, que definió hoy su literatura de "fragmentaria", apostó por "una mentalidad global para afrontar la revolución tecnológica que acecha al mundo del libro".
"Creo que es una idea fantástica que los libros se digitalicen y se pueda tener en una misma base de datos 10.000 ejemplares", comentó Sierra quien aseguró que "ponerle freno a la tecnología es absurdo" y que "lo que realmente necesitan las editoriales es cambiar su concepción de negocio y modernizarse".
La referencia a la tecnología, muy presente por lo general en algunas de sus obras como 'Efectos secundarios', se encuentra aquí menos expresa, aunque el autor reconoce que "el propio título de la novela hace alusión a la respuesta que da el buscador Google cuando no ha encontrado referencias a lo que demandamos".
LA LITERATURA COMO "TECNOLOGÍA OBSOLETA"
'Intente utilizar otras palabras' cuenta la historia de Carlos Prat, un funcionario vago, perezoso y juerguista que tiene la certeza de haberse convertido en el protagonista de la novela que supuestamente escribe su ex amante. El retraso en su publicación le impulsa a contratar a un joven autor desconocido para que trate de escribir un relato en paralelo.
Sierra destacó que este libro "satiriza claramente con la llamada 'adultescencia', esa crisis por la que pasan los adultos y que les lleva a prolongar la adolescencia casi hasta la vejez". Otra de las reflexiones irónicas que Sierra vuelca en el libro es "el deseo de ser continuamente observado, el miedo a perder el centro de atención unido a la paranoia contradictoria de que nos vigilan".
Sierra, que forma parte de la que se ha venido a llamar generación o red 'nocilla', reconoció que sus novelas son "poco tradicionales, sin un tono o una línea argumental continua". "Tengo una idea muy viral de la literatura", sentenció el escritor quien explicó que siempre escribe "partiendo de aspectos conceptuales, como en espiral".
Profesor de bioquímica y biología molecular en la Universidad de Santiago desde 1989, Sierra reconoció la influencia del mundo científico en su literatura, "sobre todo desde el punto de vista experimental".
Asimismo, el autor rescata la visión que se tiene de la realidad cotidiana a través de los medios electrónicos, "un hecho que muchas veces permite que las personas creen personajes de ellos mismos y muten casi continuamente de identidad", una idea que al autor le fascina.
Las referencias metaliterarias y los guiños a otros autores se entremezclan en esta obra con su visión de la literatura impresa como "tecnología obsoleta, integrada perfectamente en los nuevos medios audiovisuales y en las nuevas tecnologías, de la misma forma que lo están un reloj mecánico o una cámara de carrete, relegados a un espacio simbólico diferente", explicó el autor quien consideró que también los blogs y las páginas web forman parte de la nueva concepción de la literatura.
Para el escritor, España tiene en la actualidad "uno de los panoramas literarios más interesantes e influyentes, gracias a que existen autores, como Juan Francisco Ferrer, Luis Vicente Mora, Javier Moreno o Agustín Fernández Mayo, que han empezado a analizar y reflexionar acerca de su obra y también gracias a personas de otros ámbitos, como el del cine, la música o la universidad, que participan de manera muy activa de estas reflexiones en blogs".